cabecero4

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martes, 17 de marzo de 2026

EL ANÁLISIS DEL ANÁLISIS ELECTORAL

 

Anteayer fueron las elecciones autonómicas castellanoleonesas, y ayer salieron análisis postelectorales para todos los gustos. Hay reflexiones interesantes, ya que hemos podido comparar los resultados con los de Extremadura y Aragón. Se analizan diferencias, similitudes, tendencias… Análisis interesantes que valen una mierda en la mayoría de los casos.

Pasa lo de siempre: una vez salen los resultados, todos los analistas tienen la explicación perfecta para cada fenómeno. ¿Vox ha frenado su ascenso en Castilla y León? Todos tienen la respuesta: que no se han podido poner de acuerdo con el PP en el resto de autonomías, que si ya habían llegado casi a su techo en los comicios anteriores…

Si Vox se hubiera inflado tanto como en Extremadura, los mismos expertos tendrían una explicación adaptada a ese hecho. Dan a entender que comprenden los mecanismos del fenómeno electoral pero no dejan de ser el “Capitán a Posteriori” de South Park: un superhéroe que no actúa antes de las catástrofes para evitarlas, sino que aparece cuando ya han sucedido para decir quién tiene la culpa y cómo se podría haber evitado.


Fuente: Yahoo.com

Cualquiera puede quedar como “entendido” preparándose el análisis para los dos casos: que pase A o que pase B. Si el PSOE baja, diré que es por esto. Si se mantiene, diré que es por lo otro. Pero quien entiende un fenómeno debe tener una mínima capacidad de predecirlo. Supimos que entendíamos el Sistema Solar cuando pudimos predecir la posición de los planetas, o que entendíamos la electricidad cuando los primeros dispositivos eléctricos funcionaron como se esperaba que lo hicieran.

Sé que las ciencias sociales no son como las naturales, pero que no me quieran vender la moto de que comprenden mecanismos que no entienden realmente, como hacen elección tras elección. Describir la realidad e ilustrar los cambios cuantitativos es interesante, pero que no me digan que saben resolver el Cubo de Rubik si lo único que saben es decir los colores que se ven en cada cara.

Los análisis a posteriori son muy graciosos. Pase lo que pase, el analista queda como que entiende las cosas. Esto es anticientífico, el conocimiento se demuestra cuando tus ideas funcionan, cuando sirven para predecir. Las leyes científicas que conocemos no dejan de ser restricciones: un planeta no puede moverse de cualquier manera, una lanza no puede volar haciendo zig-zag cuando la lanzamos, al igual que un ácido y una base no pueden dar tres ácidos distintos cuando los hacemos reaccionar. Si no sabes predecir nada, es que no conoces las restricciones que rigen los fenómenos.

Imaginemos a un profesor de química que dice: voy a mezclar esta sustancia con esta otra. No sé qué pasará, pero cuando veamos lo que sale os explicaré el resultado y sus causas.

Los análisis postelectorales son así. Nadie conoce los mecanismos, pero aparentan saberlos cuando ya tenemos el resultado. Cuando me enseñes tus cartas podré adivinar cuáles son, podríamos decir. Podríamos resumirlo con la siguiente óptica: la persona que afirma que las purgas internas de Abascal son la causa de su "frenazo" está valorando el peso de esas purgas en el resultado final. Pero si las valorase por conocer el papel real que juega este factor concreto en el proceso electoral, ¿no debería haber predicho ese frenazo? 

Pero hay cosas peores si vamos a lo concreto: periodistas diciendo que es paradójico que partidos como Soria Ya, Por Ávila o UPL tengan más porcentaje de voto en las capitales de provincia que en las zonas rurales. Porque claro, si hablan tanto de la despoblación rural, qué raro que no destaque el voto rural a esos partidos... Varias cosas:

-       Estos partidos hablan no sólo de la despoblación rural, sino de muchas otras cosas, como que no manden Valladolid y Madrid, sino las capitales provinciales.

-       La despoblación que se sufre no es sólo rural, las capitales de provincia se están vaciando muchísimo también, y en varias Comunidades Autónomas. Esto hay urbanitas que no lo entienden.

-     Soria, Ávila, Orense, Teruel… Es como llama la gente a la capital, no tanto a la provincia. Lo digo por lo de sentirse apelado por tal o cual partido.

-     Mucha gente de las capitales de provincia proviene de zonas rurales, ellos mismos han sufrido lo que se viene denunciando.

-      La mentalidad es diferente entre las ciudades y los pueblos, y también entre los pueblos y las aldeas. Si niegas esto y crees que es un prejuicio, vete a vivir a un pueblo.

-        Los partidos tradicionales tienen un arraigo más robusto en las zonas rurales.

-    ¿A qué zonas se cree el urbanita que llega mejor y más rápido la noticia de que ha surgido nosequé partido nuevo cuyo nombre es un eslogan? ¿A los bares del pueblecito de la sierra?

-    Los periodistas que os hacéis los interesantes formulando “paradojas” que creéis que nadie entiende demostráis que los ignorantes sois vosotros.

 

Otra guinda de la noche electoral, análisis aparte, fue lo de la periodista que, con un 62% del voto escrutado, le pregunta a Mañueco que si le han llamado los de Vox para felicitarle. Esto no es otra cosa que otro síntoma más de la subnormalización de los medios de comunicación de masas. No están los resultados y ya se supone que los políticos deben estar felicitándose. El foco se pone en cuestiones interpersonales entre los líderes políticos. En “la relación”. La política se está convirtiendo en prensa rosa. Los programas de cotilleo están de capa caída, quizá es porque la política los ha sustituido. Si la política parlamentaria ya era un circo, ahora es aún peor. Que si el zasca, el lapsus de este político, las declaraciones con indirectas… Los casos de corrupción del PSOE se siguen como si fueran un culebrón, y se van acumulando casos (subtramas argumentales del culebrón) de modo que se habla cada vez menos de propuestas legislativas. Ya no hay casi debates de ideas, sacan más los balbuceos y ladridos de Óscar Puente en el Congreso que a diputados hablando de política real. Sólo queda la prensa escrita, aún inmune a la infección de lo viral, valga la redundancia.

La idiotización de la ciudadanía avanza, y la polarización generada por la izquierda más sectaria de la historia está contribuyendo a destruir el pensamiento crítico del que ella misma depende para su triunfo.

domingo, 15 de marzo de 2026

¿QUÉ HA SIDO DEL FEMINISMO?

 

El domingo pasado se celebraba el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el principal hito anual del feminismo. En los albores de este año 2026, está más que constatado el decaimiento crónico del movimiento feminista español. El 8-M es un hito importante, pero cualquiera diría que lo que queda del feminismo en España, a día de hoy, son sólo diferentes tipos de hitos. Denuncias a famosos que surgen y se olvidan, crímenes machistas que salen en los telediarios…

No obstante, es innegable que han quedado cambios culturales y sociológicos más allá de lo puramente mediático. El nivel de concienciación respecto de las actitudes y prejuicios machistas ha sido notable en el seno de la sociedad española, muchos nos hemos cuestionado patrones machistas en ideas y conductas que antes percibíamos como normales y aceptables.

Eso es un sedimento que ha quedado en nuestra sociedad, una capa más de cambio en lo relativo al progreso social. Pero el movimiento ha cometido sus errores y, sobre todo, sus excesos. Es difícil que esto no pase ante una ola de cambio de tamaña magnitud, pero los excesos se han dado y se ha insistido en seguir cometiéndolos de manera sistemática.

Eso ha hecho que muchos hombres (y también mujeres) hayamos reaccionado en contra, al menos en los aspectos más polémicos. Dedicarse a llamar machista, “machirulo” o “señoro” a todo aquel que se saliera un mínimo de los dictados del feminismo no parece haber sido buena idea para prevenir esta “nueva ola reaccionaria” juvenil. El machista ya no es quien tiene conductas o ideas estrictamente machistas, es todo aquel que critique las ideas, eslóganes y leyes promovidas por Irene Montero. ¿Qué esperaban exactamente? ¿Que los insultos generarían adhesiones en vez de rechazo?

La ofensiva contra los valores asociados a lo masculino tampoco ha parecido funcionar. Cuando le preguntaron a Yolanda Díaz sobre quién creía que había sido el ganador de un debate entre Sánchez y Feijóo, respondió que la cuestión de ganar o perder era algo muy masculino… La disolución (deconstrucción) de “lo masculino” ha sido otro fracaso.

¿Pensaba el movimiento feminista que era también una buena idea soltar bulos sobre la supuesta inexistencia de denuncias falsas? ¿Que ese bulo no se iba a percibir como parte del afán de ciertos partidos de izquierdas por demoler el derecho a la presunción de inocencia de los hombres en caso de ser denunciados por una mujer? ¿Y lo de pensar que las mentiras y la estrategia discursiva del aplastamiento y cancelación del rival iban a mantenerse sólidamente sin contar con el poder represivo de una dictadura totalitaria? ¿Eso tampoco fue un error?

La cuestión del megabulo sobre la brecha salarial es también digna de estudio. De puertas para dentro, en Izquierda Unida se admitió oficialmente que no es que se pague menos a las mujeres “por el mismo trabajo”. Es falso que en las empresas haya “contratos para mujeres” con menor remuneración. Se aclaró, con buen criterio, que la brecha salarial es la diferencia entre la suma agregada de todos los salarios de los varones y la suma agregada de todos los salarios de las mujeres. Tú calculas y te sale que los varones, conjuntamente, cobramos más; pero por la diferencia en cuanto a los cargos que ocupamos, la experiencia acumulada, el hecho de que las mujeres tienden a reducirse la jornada más que los hombres debido a la crianza de sus hijos… Que ojo, sin duda es un síntoma a analizar, pero poca luz arrojaremos sobre el asunto si nos dedicamos a insistir en lo de reivindicar “mismo salario para mismo trabajo”, cosa que sigue haciendo IU en sus declaraciones públicas, y que sigue siendo un lema central del feminismo, de hecho lo fue en el 8-M de la semana pasada.

Es innegable que mucha gente hubiera reaccionado igualmente contra el feminismo porque hay personas profundamente machistas a las que jamás se podrá convencer. Pero que esto no nos ciegue a la hora de discernir los errores de los aciertos. Discernir es la clave de bóveda del pensamiento racional. Cada vez está menos de moda, pero hace falta recordar cómo discernir.

El feminismo, y las izquierdas en general, se han visto atrapadas en sus errores y sus excesos por un mecanismo lógico bastante estúpido, que es el siguiente: “si tanto nos critican, si tanto hacemos rabiar a la gente, es que estamos haciendo las cosas bien”. ¿No han pensado que recibir críticas feroces puede ser precisamente un síntoma de hacer las cosas muy, muy mal? Imaginemos que la izquierda propone una ley en la que las cerraduras de las puertas de las casas y de los portales quedan abolidas, y que cualquiera pueda entrar y quedarse en la casa que le apetezca. Un caso como esto desatará fortísimas críticas en la derecha y en toda la población, críticas nunca antes vistas. ¿Significaría esto que es la mejor medida política que se ha hecho? En base a la argumentación absurda a la que hago referencia, sin duda lo sería.

No obstante, volvamos a la cuestión de que el fenómeno del feminismo se ha reducido a hitos.

Hay hitos que siempre habrá, como las noticias relativas a crímenes machistas. Asesinan a una mujer, se confirma que es un caso de violencia de género, se muestra un breve corte del minuto de silencio de la concentración convocada a causa del asesinato y se acaba la noticia con el conteo anual de mujeres asesinadas. El problema es que este fenómeno es complicado, porque está constatado que es tremendamente difícil hacer bajar esas cifras anuales. La movilización o la concienciación poco podrán hacer para evitar que un malnacido asesine a su pareja o a su expareja. Aparte de que a España llegan personas que no han formado parte de un sistema educativo avanzado ni de una cultura que valore la vida o los derechos de las mujeres. Y si vienen al ritmo actual, que es muy rápido, más difícil será que se integren y asuman nuestra cultura, máxime cuando en muchos casos está presente el rigorismo islámico, el cual tiene una solidez tremenda en el seno de ciertas comunidades. No es de extrañar que, según datos del Instituto Nacional de Estadística, las personas procedentes de países islámicos estén sobrerrepresentadas entre quienes cometen delitos contra la libertad sexual (acoso sexual, violaciones…). No debemos generalizar y decir que todos son iguales, pero los números son los que son, por mucho que la izquierda siga instalada en el negacionismo.

Los delitos machistas se incrementarán más aún con la inmigración masiva y descontrolada, sobre todo la de origen islámico. Pero suponer que las izquierdas querrán poner remedio a esto último es una aporía. Su política son las fronteras abiertas y premiar con el derecho al voto a quienes atraviesan ilegalmente nuestras fronteras. La misma izquierda que vino a luchar contra el machismo está invitando a entrar de manera descontrolada a remesas de gente que proviene de culturas poco respetuosas con los derechos feministas que esa izquierda dice defender. Como les digas que mucha de la gente que viene es de la peor extrema derecha que hay, la de tradición islámica, prepárate para un cierre agresivo de la conversación.

Otro síntoma de la “hitización” del feminismo es la cuestión del “Me Too”. De cuando en cuando saltan a los medios acusaciones de acoso o abuso sexual por parte de algún que otro famoso. Pero la repercusión de esas noticias se va atenuando. De Rubiales pasamos a Errejón, lo de Adolfo Suárez pasó sin pena ni gloria y atrás quedó lo de Julio Iglesias, que ha denunciado a Yolanda Díaz y a algunos medios por difamación. Las denuncias anónimas son difíciles de vender incluso bajo el lema de “Hermana, yo sí te creo”, y a eso se suma la falta de pruebas en muchos casos.

Luego están los hitos periódicos que son simplemente lamentos ocasionales: los jóvenes están machistizados, tenemos mucho que perder, están volviendo patrones de conducta considerados extintos… Probablemente, cuando saquemos a Sánchez de su poltrona, no quedará ni eso, ni los lamentos, porque las cosas habrán cambiado en RTVE, o esta cadena ni existirá.

Un aspecto llamativo es que cada vez se habla más en medios de comunicación de situaciones de machismo de la España de hace 60 ó 70 años. Mujeres ancianas relatando el horror que vivían estando sometidas a sus maridos o siendo socialmente ninguneadas, entre otras formas de discriminación.

¿Por qué esta estrategia mediática, especialmente notable en RTVE? Se me ocurren varias razones:

-       1. Hay un vacío en lo relativo a la actualidad. Ya no se habla de esta u otra ley feminista, los casos de acoso sexual entre famosos suelen acabar en nada por lo mencionado más arriba… Se puede rellenar ese vacío con estas noticias.

2. Se quiere reforzar el cuento de terror de que Vox quiere volver al franquismo en lo relativo a los derechos de las mujeres. Es la caricatura de siempre, se piensan que los jóvenes de derechas son versiones en pequeñito de una mezcla entre Manuel Fraga y Millán Astray. “Podemos perder los derechos conquistados”. “No podemos dar nada por sentado”. Es una maniobra para asustar a la gente, lo máximo que hará Vox será volver a 2021 si consigue eliminar la Ley “Sólo Sí Es Sí” y la Ley “Trans”. Que, por cierto, si lo hiciera contaría con el apoyo de parte del movimiento feminista, las llamadas feministas radicales y abolicionistas.

3. Ya no hay nuevas ideas que calen en la población, mucha gente está cansada del discurso feminista. Fue una moda y esto es lo que pasa con las modas. Por otra parte, toda lucha colectiva debe basarse en la existencia de problemas graves que afecten al conjunto del país o del planeta. Digamos, en dar solución a los “grandes problemas”. Y, hablando de la gravedad de los problemas, las injusticias graves que se dan contra las mujeres suceden, sobre todo, en países de Oriente Próximo, Oriente Medio y el norte de África, injusticias que no se quieren criticar porque la izquierda feminista considera mayoritariamente que criticar el Islam es una forma de racismo. Aunque claro, ahora son situaciones que se dan aquí, lamentablemente. Y Podemos, por ejemplo, defiende que el uso del burka y el nikab sean legales en espacios públicos. ¿Qué ha sido del feminismo?


La “hitización” es el síntoma crónico de la pérdida de fuelle del movimiento feminista. Sin embargo, hay voces de regeneración, de autocrítica en el seno del feminismo español. Por ejemplo, el colectivo llamado “Feministas por la Justicia (FxJ)”. Quieren corregir algunos de los excesos de los que he hablado, como el ataque a la presunción de inocencia, y rescatar al feminismo de su deriva suicida. Quien quiera ver su cuenta de Instagram verá que las feministas que dan ahí su voz no son figuras precisamente marginales.

Por una cuestión de extensión, prefiero no mencionar la cuestión de la quiebra del movimiento feminista organizado, dividido entre las queer-transfeministas y las feministas radicales abolicionistas mencionadas más arriba. Quedará para otro artículo.