cabecero4

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domingo, 15 de marzo de 2026

¿QUÉ HA SIDO DEL FEMINISMO?

 

El domingo pasado se celebraba el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el principal hito anual del feminismo. En los albores de este año 2026, está más que constatado el decaimiento crónico del movimiento feminista español. El 8-M es un hito importante, pero cualquiera diría que lo que queda del feminismo en España, a día de hoy, son sólo diferentes tipos de hitos. Denuncias a famosos que surgen y se olvidan, crímenes machistas que salen en los telediarios…

No obstante, es innegable que han quedado cambios culturales y sociológicos más allá de lo puramente mediático. El nivel de concienciación respecto de las actitudes y prejuicios machistas ha sido notable en el seno de la sociedad española, muchos nos hemos cuestionado patrones machistas en ideas y conductas que antes percibíamos como normales y aceptables.

Eso es un sedimento que ha quedado en nuestra sociedad, una capa más de cambio en lo relativo al progreso social. Pero el movimiento ha cometido sus errores y, sobre todo, sus excesos. Es difícil que esto no pase ante una ola de cambio de tamaña magnitud, pero los excesos se han dado y se ha insistido en seguir cometiéndolos de manera sistemática.

Eso ha hecho que muchos hombres (y también mujeres) hayamos reaccionado en contra, al menos en los aspectos más polémicos. Dedicarse a llamar machista, “machirulo” o “señoro” a todo aquel que se saliera un mínimo de los dictados del feminismo no parece haber sido buena idea para prevenir esta “nueva ola reaccionaria” juvenil. El machista ya no es quien tiene conductas o ideas estrictamente machistas, es todo aquel que critique las ideas, eslóganes y leyes promovidas por Irene Montero. ¿Qué esperaban exactamente? ¿Que los insultos generarían adhesiones en vez de rechazo?

La ofensiva contra los valores asociados a lo masculino tampoco ha parecido funcionar. Cuando le preguntaron a Yolanda Díaz sobre quién creía que había sido el ganador de un debate entre Sánchez y Feijóo, respondió que la cuestión de ganar o perder era algo muy masculino… La disolución (deconstrucción) de “lo masculino” ha sido otro fracaso.

¿Pensaba el movimiento feminista que era también una buena idea soltar bulos sobre la supuesta inexistencia de denuncias falsas? ¿Que ese bulo no se iba a percibir como parte del afán de ciertos partidos de izquierdas por demoler el derecho a la presunción de inocencia de los hombres en caso de ser denunciados por una mujer? ¿Y lo de pensar que las mentiras y la estrategia discursiva del aplastamiento y cancelación del rival iban a mantenerse sólidamente sin contar con el poder represivo de una dictadura totalitaria? ¿Eso tampoco fue un error?

La cuestión del megabulo sobre la brecha salarial es también digna de estudio. De puertas para dentro, en Izquierda Unida se admitió oficialmente que no es que se pague menos a las mujeres “por el mismo trabajo”. Es falso que en las empresas haya “contratos para mujeres” con menor remuneración. Se aclaró, con buen criterio, que la brecha salarial es la diferencia entre la suma agregada de todos los salarios de los varones y la suma agregada de todos los salarios de las mujeres. Tú calculas y te sale que los varones, conjuntamente, cobramos más; pero por la diferencia en cuanto a los cargos que ocupamos, la experiencia acumulada, el hecho de que las mujeres tienden a reducirse la jornada más que los hombres debido a la crianza de sus hijos… Que ojo, sin duda es un síntoma a analizar, pero poca luz arrojaremos sobre el asunto si nos dedicamos a insistir en lo de reivindicar “mismo salario para mismo trabajo”, cosa que sigue haciendo IU en sus declaraciones públicas, y que sigue siendo un lema central del feminismo, de hecho lo fue en el 8-M de la semana pasada.

Es innegable que mucha gente hubiera reaccionado igualmente contra el feminismo porque hay personas profundamente machistas a las que jamás se podrá convencer. Pero que esto no nos ciegue a la hora de discernir los errores de los aciertos. Discernir es la clave de bóveda del pensamiento racional. Cada vez está menos de moda, pero hace falta recordar cómo discernir.

El feminismo, y las izquierdas en general, se han visto atrapadas en sus errores y sus excesos por un mecanismo lógico bastante estúpido, que es el siguiente: “si tanto nos critican, si tanto hacemos rabiar a la gente, es que estamos haciendo las cosas bien”. ¿No han pensado que recibir críticas feroces puede ser precisamente un síntoma de hacer las cosas muy, muy mal? Imaginemos que la izquierda propone una ley en la que las cerraduras de las puertas de las casas y de los portales quedan abolidas, y que cualquiera pueda entrar y quedarse en la casa que le apetezca. Un caso como esto desatará fortísimas críticas en la derecha y en toda la población, críticas nunca antes vistas. ¿Significaría esto que es la mejor medida política que se ha hecho? En base a la argumentación absurda a la que hago referencia, sin duda lo sería.

No obstante, volvamos a la cuestión de que el fenómeno del feminismo se ha reducido a hitos.

Hay hitos que siempre habrá, como las noticias relativas a crímenes machistas. Asesinan a una mujer, se confirma que es un caso de violencia de género, se muestra un breve corte del minuto de silencio de la concentración convocada a causa del asesinato y se acaba la noticia con el conteo anual de mujeres asesinadas. El problema es que este fenómeno es complicado, porque está constatado que es tremendamente difícil hacer bajar esas cifras anuales. La movilización o la concienciación poco podrán hacer para evitar que un malnacido asesine a su pareja o a su expareja. Aparte de que a España llegan personas que no han formado parte de un sistema educativo avanzado ni de una cultura que valore la vida o los derechos de las mujeres. Y si vienen al ritmo actual, que es muy rápido, más difícil será que se integren y asuman nuestra cultura, máxime cuando en muchos casos está presente el rigorismo islámico, el cual tiene una solidez tremenda en el seno de ciertas comunidades. No es de extrañar que, según datos del Instituto Nacional de Estadística, las personas procedentes de países islámicos estén sobrerrepresentadas entre quienes cometen delitos contra la libertad sexual (acoso sexual, violaciones…). No debemos generalizar y decir que todos son iguales, pero los números son los que son, por mucho que la izquierda siga instalada en el negacionismo.

Los delitos machistas se incrementarán más aún con la inmigración masiva y descontrolada, sobre todo la de origen islámico. Pero suponer que las izquierdas querrán poner remedio a esto último es una aporía. Su política son las fronteras abiertas y premiar con el derecho al voto a quienes atraviesan ilegalmente nuestras fronteras. La misma izquierda que vino a luchar contra el machismo está invitando a entrar de manera descontrolada a remesas de gente que proviene de culturas poco respetuosas con los derechos feministas que esa izquierda dice defender. Como les digas que mucha de la gente que viene es de la peor extrema derecha que hay, la de tradición islámica, prepárate para un cierre agresivo de la conversación.

Otro síntoma de la “hitización” del feminismo es la cuestión del “Me Too”. De cuando en cuando saltan a los medios acusaciones de acoso o abuso sexual por parte de algún que otro famoso. Pero la repercusión de esas noticias se va atenuando. De Rubiales pasamos a Errejón, lo de Adolfo Suárez pasó sin pena ni gloria y atrás quedó lo de Julio Iglesias, que ha denunciado a Yolanda Díaz y a algunos medios por difamación. Las denuncias anónimas son difíciles de vender incluso bajo el lema de “Hermana, yo sí te creo”, y a eso se suma la falta de pruebas en muchos casos.

Luego están los hitos periódicos que son simplemente lamentos ocasionales: los jóvenes están machistizados, tenemos mucho que perder, están volviendo patrones de conducta considerados extintos… Probablemente, cuando saquemos a Sánchez de su poltrona, no quedará ni eso, ni los lamentos, porque las cosas habrán cambiado en RTVE, o esta cadena ni existirá.

Un aspecto llamativo es que cada vez se habla más en medios de comunicación de situaciones de machismo de la España de hace 60 ó 70 años. Mujeres ancianas relatando el horror que vivían estando sometidas a sus maridos o siendo socialmente ninguneadas, entre otras formas de discriminación.

¿Por qué esta estrategia mediática, especialmente notable en RTVE? Se me ocurren varias razones:

-       1. Hay un vacío en lo relativo a la actualidad. Ya no se habla de esta u otra ley feminista, los casos de acoso sexual entre famosos suelen acabar en nada por lo mencionado más arriba… Se puede rellenar ese vacío con estas noticias.

2. Se quiere reforzar el cuento de terror de que Vox quiere volver al franquismo en lo relativo a los derechos de las mujeres. Es la caricatura de siempre, se piensan que los jóvenes de derechas son versiones en pequeñito de una mezcla entre Manuel Fraga y Millán Astray. “Podemos perder los derechos conquistados”. “No podemos dar nada por sentado”. Es una maniobra para asustar a la gente, lo máximo que hará Vox será volver a 2021 si consigue eliminar la Ley “Sólo Sí Es Sí” y la Ley “Trans”. Que, por cierto, si lo hiciera contaría con el apoyo de parte del movimiento feminista, las llamadas feministas radicales y abolicionistas.

3. Ya no hay nuevas ideas que calen en la población, mucha gente está cansada del discurso feminista. Fue una moda y esto es lo que pasa con las modas. Por otra parte, toda lucha colectiva debe basarse en la existencia de problemas graves que afecten al conjunto del país o del planeta. Digamos, en dar solución a los “grandes problemas”. Y, hablando de la gravedad de los problemas, las injusticias graves que se dan contra las mujeres suceden, sobre todo, en países de Oriente Próximo, Oriente Medio y el norte de África, injusticias que no se quieren criticar porque la izquierda feminista considera mayoritariamente que criticar el Islam es una forma de racismo. Aunque claro, ahora son situaciones que se dan aquí, lamentablemente. Y Podemos, por ejemplo, defiende que el uso del burka y el nikab sean legales en espacios públicos. ¿Qué ha sido del feminismo?


La “hitización” es el síntoma crónico de la pérdida de fuelle del movimiento feminista. Sin embargo, hay voces de regeneración, de autocrítica en el seno del feminismo español. Por ejemplo, el colectivo llamado “Feministas por la Justicia (FxJ)”. Quieren corregir algunos de los excesos de los que he hablado, como el ataque a la presunción de inocencia, y rescatar al feminismo de su deriva suicida. Quien quiera ver su cuenta de Instagram verá que las feministas que dan ahí su voz no son figuras precisamente marginales.

Por una cuestión de extensión, prefiero no mencionar la cuestión de la quiebra del movimiento feminista organizado, dividido entre las queer-transfeministas y las feministas radicales abolicionistas mencionadas más arriba. Quedará para otro artículo.

viernes, 20 de febrero de 2026

"QUIERO GANAR, PROVINCIA A PROVINCIA, ESCAÑOS A VOX"

Esta fue la frase de Gabriel Rufián en el acto de esta semana enfocado a una nueva alianza de izquierdas. Dijo muchas más cosas que podríamos analizar, pero me centraré en la frase.

Cuando surge Podemos hay un cambio de espíritu en la llamada “izquierda a la izquierda del PSOE”, a la que me referiré desde ahora como IIP. Podemos hablaba de “no conformarse con un 10-15% de los votos”, en clara referencia a Izquierda Unida. Había que “tomar el cielo por asalto” y “salir a ganar”. Eran los primeros tiempos de Pablo Iglesias como figura pública. Tiempos también en los que ni Podemos ni IU estaban por la labor de pactar con el PSOE a nivel estatal, al menos en sus discursos. Eso era traición a los trabajadores, y así lo veía yo también cuando militaba en IU.

Ahora las cosas han cambiado, y la IIP está agonizando, lleva más de un lustro sangrando votos. Su estrategia de pactar con el PSOE, dejar que éste incumpla los compromisos de corte obrerista de la coalición (poner techo a los alquileres, derogar la Reforma Laboral y la Ley Mordaza…) y  tolerar la corrupción de los socialistas son aspectos que no han funcionado. Por no hablar de la desastrosa “Ley Sólo Sí Es Sí” o la “Ley Trans”, que restan apoyo tanto o más que su discurso falsamente antifascista, el cual es contraproducente y mucho más polarizador que el llamado “discurso de odio” de las derechas. Insultar sistemáticamente a los trabajadores que se salgan un mínimo del izquierdismo posmoderno no parece haber sido buena idea para atraer a dichos trabajadores.

La solución rufianística y yolandística a esta crisis electoral es, atentos, la misma línea fracasada de los últimos 10 años: crear una marca blanca sin apenas contenido que sirva para aglutinar a grupos de izquierda española, regionalista e independentista. El llamado “paraguas común de la izquierda” fue útil en las municipales madrileñas, pero no fue más allá. La máxima degeneración de esta estrategia fue SUMAR, un chiringuito sin cohesión ideológica que servía para aglutinar el voto y que las cúpulas de los partidos se repartieran diputados, cargos y dinero, reparto que ha generado todo tipo de conflictos y viles puñaladas por la espalda a nivel interno.

Gabriel Rufián admite la derrota con la frase que da título a este artículo. Yolanda Díaz sigue diciendo una y otra vez que “esto va de ganar el país”, pero Rufián ve mejor la realidad con su estrategia de unificar el voto de la IIP al máximo para competir en escaños con Vox a nivel provincial. Analiza mejor la realidad, pero lo triste es que el esquema estratégico no cambia. La izquierda ha generado un gran rechazo tanto por sus políticas como por su discurso, y lo que ha perdido de apoyo popular lo quiere ganar con trucos aritméticos. Es como alguien que se ha preparado mal un examen que es de tipo test pero quiere asegurarse el  5 con un cálculo matemático que tenga en cuenta las probabilidades de acertar y los puntos que se pierden al fallar al responder. Que el anhelo sea parar a Vox también es de traca. ¿Tan diferente es del PP, a la hora de la verdad? ¿De verdad creen que van a seguir convenciendo a la gente de que Vox es un partido nazi partidario del genocidio y la dictadura? ¿No han pensado que con el discurso anti-Vox están invitando al votante de izquierdas a votar al PSOE, que sería el clarísimo voto útil?

La solución no es ir al truco del almendruco de las cifras electorales, es cambiar la estrategia política, volver a conectar con la clase trabajadora y abandonar para siempre ideologías y discursos posmodernos y suicidas. Eso como mínimo. Ya hay un partido, el Frente Obrero, que encarna en cierto modo una rectificación seria de los errores principales de la IIP. Es todavía minoritario, pero está creciendo y tiene mucho potencial.

Lo lamentable es que el rufianístico proyecto hace aguas desde el principio, nace muerto, como han dicho algunos medios de comunicación. Podemos ya ha confirmado que no quiere estar en esa hipotética alianza, Izquierda Unida no quiere nada con Esquerra… Y ni siquiera Rufián cuenta con el respaldo claro de su propio partido. A ver qué pasa con el acto de hoy para lanzar el proyecto llamado “Un Paso Al Frente”, pero vamos, lo previsible es que Podemos se niegue, al menos de entrada. Cosa que decidirá Pablo Iglesias independientemente de lo que opine la dirección de Podemos, por cierto.

El espacio a la izquierda del PSOE tiene el fracaso asegurado. Si hay militantes que conserven algo de cordura combinada con un cierto espíritu asimoviano*, se pondrán a reflexionar y a trabajar sobre la siguiente idea: ante la certeza de que la izquierda alternativa va a colapsar y a volverse prácticamente marginal en poco tiempo, lo más sensato será ir preparándose para la siguiente fase: el renacer a medio o largo plazo. Si salvan sus estructuras organizativas, cierto músculo militante, su cohesión ideológica y un mínimo de recursos como para mantener alguna que otra sede; podrán estar en una mejor posición para resurgir y recuperar posiciones al cabo de 10 ó 15 años. Habrá a quien le parezca extraño este planteamiento, pero IU, el partido con mayor solidez del espectro IIP, está en riesgo de disolución. Y Podemos puede acabar como Ciudadanos, han sido superados en votos por el partido de Alvise en Aragón. La idea es conservar y preparar el equipo necesario como para aguantar la travesía en el desierto que les espera.

La prueba de fuego para evitar sucumbir será su capacidad de hacer autocrítica, mermada tanto por la pérdida de cuadros críticos (que es mi caso personal y el de muchos otros exmilitantes) como por la acumulación de errores graves. Porque es más digerible admitir un error puntual que reconocer que toda la estrategia de los últimos 15 años ha sido suicida en lo político, en lo discursivo y, por encima de todo; en lo ideológico. Y es el factor ideológico el cimiento y el motor de todo proyecto que aspire a transformar la sociedad en un sentido progresista y revolucionario.


* Isaac Asimov fue un escritor de ciencia ficción que, en su brillante Trilogía de Fundación, plantea lo siguiente: un equipo de matemáticos diseña un método de predicción de la historia y llega a la conclusión de que el Imperio Galáctico sucumbirá poco a poco, descomponiéndose por tendencias históricas irrefrenables. Lo que deciden hacer es crear una fundación en la que conservar todo el conocimiento humano, una fundación instalada en un planeta oculto para poder sobrevivir al colapso de la civilización humana y servir, posteriormente, como base para su restauración.

domingo, 15 de febrero de 2026

LA CONTRIBUCIÓN DEL PSOE AL AUGE DE LA EXTREMA DERECHA

El pasado domingo pudimos contemplar cómo Vox duplicó sus escaños en Aragón, y ha sido en poco más de dos años, lo cual resulta especialmente preocupante. La izquierda culpó por enésima vez al PP de ser responsable de este auge por un mecanismo basado en teorías sobre los “marcos discursivos” que han demostrado ser inoperantes en la práctica. También culpan a los bulos, pues hay gente de izquierdas, por desgracia, que es tan sectaria y está tan encerrada en su ideología que cree que sólo una persona profundamente manipulada puede votar a Vox. Son ellos los que están manipulados si creen que los bulos son lo único que infla a la nueva derecha.

Y lo que sucede es que, aunque el PSOE haga constantemente declaraciones en contra de la ultraderecha, son los socialistas y la izquierda en general quienes nutren muchísimo a Vox a todos los niveles. Voy a hablar de varias maneras en las que lo hace:

1. Mintiendo de manera sistemática: se sabe que, cuanto más mienten los gobernantes, más popularidad ganan las teorías de la conspiración. Esto, según la antropóloga Erika Fatland, tiene su base en que si los gobiernos mienten constantemente, aumenta la desconfianza de la población, lo cual hace que muchos traten de buscar “la verdad” en teorías conspirativas extrañas. La idea de que “algo nos están tratando de ocultar” es el primer paso para creerse ciertas teorías. Y sabemos que hace más de un siglo que los grupos de la derecha radical han coqueteado con ellas, desde las teorías decimonónicas sobre conspiraciones judías hasta la conspiración Qanon. El pensamiento “conspiracionista” es genuinamente derechista y potencialmente fascista. Y son los bulos del gobierno PSOE-Sumar los que más avivan el fuego, no los bulos sobre las vacunas que apenas tienen repercusión.

2. El interés por el discurso único: el PSOE quiere que su relato sea el único presente en la sociedad española. Acusando a los demás de mentir y propagar bulos (como si ellos no los soltaran prácticamente a diario), pretenden silenciar a la disidencia y acusar a los medios de comunicación opositores de ser “pseudomedios”. Controlando descaradamente RTVE, también nos demuestran ese interés en aplastar toda crítica. Este anhelo puede funcionar en una dictadura, pero es contraproducente en el seno de una democracia liberal, pues promueve el descontento y un temor a la imposición de un pensamiento único que constituya un relato falso. Esto, naturalmente, entronca con mi primer punto, pues toda gran mentira debe tapar las argumentaciones en su contra, al menos en el foro público. La extrema derecha gana apoyos como una voz (vox, en latín, no es casualidad) alternativa, por mucho que esa alternativa resulte indeseable. La izquierda cree que con su sectarismo va a acallar a la derecha, pero hace que esta derecha sociológica se vea soliviantada y reaccione en contra.

3. El mal uso de lo público: en el punto anterior hablé del uso que hace el gobierno de RTVE, un recurso público. También ha gestionado muy mal la sanidad y ha dilapidado el dinero en “observatorios” y chiringuitos que sólo sirven para colocar a sus fieles y a sus más allegados. Por no hablar de la crisis de los ferrocarriles. Los políticos han de ser responsables con cómo usan el dinero de los contribuyentes. Si lo usan para imponer sus ideas, para enchufar a la gente o para financiar majaderías, la consecuencia es que va a aumentar el número de personas que va a apoyar bajadas de impuestos. Es una indignación entendible, nadie quiere que se malgaste su propio dinero. El discurso liberal contra los impuestos se ha generalizado rápidamente en nuestro país, también gracias a youtubers recientemente empadronados en Andorra, dicho sea de paso. La gente de izquierdas tiene miedo de que la juventud se vuelva machista, franquista y hostil a la inmigración, pero a mí me inquieta mucho más la nueva hornada de jóvenes ultraliberales que se nos viene encima, dispuesta a acabar con el Estado del Bienestar con una motosierra como la de Javier Milei o Elon Musk. No se viene ningún fascismo, se viene la demolición de lo público, y los votantes saben que el PP baja los impuestos sólo de boquilla. ¿Quién tiene un programa de liberalismo económico radical? Vox. Tenemos un problema.

4. La ausencia de planificación en la cuestión migratoria: todos, a no ser que vivamos en una cueva, hemos oído la propuesta del PSOE y Podemos de regularizar a más de 500.000 inmigrantes ilegales sin apenas control ni filtro. Sabemos que los líderes de Podemos son negacionistas respecto del problema migratorio, pero la gente de a pie, en general, no lo es. Si se hubiera realizado una propuesta más razonable, haciendo cosas como analizar los casos con tiempo, viendo si entran islamistas radicales, si los inmigrantes están ocultando su verdadera identidad, manteniendo las órdenes de expulsión en vez de cancelarlas de manera arbitraria… La propuesta hubiera tenido mejor acogida. Pero no, se ha adoptado el estilo punk y se ha provocado una reacción feroz en contra, como es evidente. Así, PSOE y Podemos activan a potenciales votantes de Vox. El partido morado centra su discurso en “parar al fascismo” con una retórica épica-guerracivilista, pero siempre siembran miedo, el miedo que alimenta a Vox. ¿Alguien cree que van a parar a Abascal queriendo erosionar el principio de presunción de inocencia, fomentando las cirugías de cambio de sexo entre los niños y promoviendo la inmigración ilegal, masiva y descontrolada? ¿De verdad esa es la estrategia para quitarles votos?

5. El modelo asistencial del estado: “las ayudas”. Esto está relacionado con la cuestión migratoria, obviamente, y con el uso del dinero público mencionado en el punto nº3. El movimiento obrero europeo, desde hace décadas, ha luchado porque haya prestaciones que protejan a la clase trabajadora. Pensiones, prestación por desempleo, becas… Pero se trataba de ayudas otorgadas dentro de un marco de derechos y deberes: las pensiones y las prestaciones por desempleo se daban a gente que había trabajado, las becas a quien había demostrado ser un buen estudiante. Ese era el pacto social. Pero el modelo de ahora es la limosna pura, mantener a personas sin considerar si su aportación a la sociedad ha sido o va a ser positiva. “¿Qué timo es este?”, dirán los parados de larga duración si ven que se premia a quien no aporta nada, que delinque sistemáticamente o que ha atravesado nuestras fronteras de manera ilegal. El apoyo popular a las ayudas mengua si la prestación no es mínimamente merecida. Sara Wagenknecht, del partido de izquierda alemán BSW, dice que si el grueso de las ayudas sociales va destinado a inmigrantes, habrá una oposición popular a la existencia de la asistencia social como tal. Sociológicamente, tendemos a solidarizarnos más con los miembros de nuestras propias comunidades, de tal modo que las ayudas a inmigrantes se pueden llegar a percibir como un “trasvase” de dinero de una comunidad nacional a comunidades ajenas a la misma. Aunque pueda ser cierto que quien más necesite la asistencia económica sean los inmigrantes, por tener, en general, peor situación económica; eso no quita que el efecto psicológico de “trasvase” de dinero al exterior de la comunidad nacional autóctona exista en el seno de dicha comunidad. Es loable querer extender la solidaridad más allá de nuestros compatriotas, pero los buenos deseos y el moralismo en abstracto no solucionan problemas por sí mismos. Decía Lenin, con buen criterio, que hay que organizar la revolución pensando en cómo son los hombres del presente, y no como hacían los anarquistas, que partían de la base de que la humanidad era como ellos deseaban que fuera. Y el sentimiento de solidaridad internacional cosmopolita, antropológicamente hablando, tiene menos fuerza que el sentimiento de pertenencia y solidaridad nacional, nos guste o no. Hay que partir de la realidad, no de ensoñaciones. La cuestión migratoria no es sencilla y habría que tener “más cabeza y menos pureza” como decía Rufián con la boca pequeña refiriéndose a la pureza ideológica de la izquierda. Si hasta Rufián, un sectario, sabe que la izquierda debe pararse a pensar en el problema migratorio. Pero hay cierta izquierda que jamás admitirá los problemas derivados de la política de fronteras abiertas, y que seguirá diciendo que la sustitución étnica es una conspiración incluso cuando los españoles autóctonos seamos el 20% de la población de España y el Islam sea la religión dominante en el país. Yo no me creo teorías sobre planes secretos malévolos para la eliminación de la “raza blanca” de Europa, pero el proceso de sustitución demográfica en Europa es un hecho más que constatado a nivel estadístico y científico.


Sacaré punta a algunas de estas cuestiones en futuros artículos, desarrollando más la cuestión migratoria o hablando más a fondo de los errores de la izquierda alternativa española, de la cual provengo.

viernes, 9 de enero de 2026

LA IZQUIERDA PROIRANÍ, EN DEFENSA DEL ALTO CLERO

 

 En redes sociales es bastante común encontrar a gente de izquierdas que defiende abiertamente al régimen iraní. No es una novedad propia del actual proceso de transformación de la izquierda española, como algunos podrían pensar. Esta extraña afinidad de la izquierda por la teocracia iraní se remonta al propio 1979, cuando Michel Foucault apoyo la "revolución” de los ayatolás. ¿Por qué hizo semejante cosa? Pues porque fue un intelectual posmoderno y, por tanto, enemigo de Occidente.

  Es normal que las izquierdas se opongan al dominio económico y militar que Occidente ha ejercido sobre el resto del mundo durante décadas, en tal sentido es loable una postura antimperialista. Pero el pensamiento posmoderno critica también la influencia cultural de Occidente. No sólo la económica y la militar, también la cultural. El posmodernismo es relativista y rechaza que valores culturales de origen europeo como la democracia, la ciencia o el progreso sean universalizables. Cada cultura, dicen los posmodernos, habría de regirse por sus valores y costumbres, independientemente de que la medicina científica sea mucho más efectiva que los hechizos curativos. Aquí mi artículo sobre las bases del posmodernismo.

 ¿Cómo no va a excitarle profundamente Irán a la izquierda posmoderna? ¡Es antioccidental a todos los niveles! ¡Tienen un régimen teocrático que se rebela ante el pensamiento ilustrado, a la maldita racionalidad que enarbolan los malvados occidentales!

  He de decir que estas posturas no son marginales en la izquierda. Los fundadores de Podemos estaban unidos, inicialmente, por compartir postulados posmodernos aplicados a la comunicación política.

  Pero, volviendo a la nación persa que nos trae aquí, a día de hoy hay dos novedades:

1.  1. Irán es un baluarte antisionista. Esto ha reverdecido el apoyo de la izquierda a Irán. Como quiere destruir Israel y aniquilar o deportar a toda la población judía, pues mola mucho a una izquierda cada vez más antisionista, más antisemita y más defensora de Hamás. Lo cual, por cierto, es compartido por buena parte de los nazis actuales (los de verdad, no los partidos de extrema derecha que todos conocemos). El irracionalismo posmoderno de la Nueva Izquierda desemboca en las mismas posturas que el irracionalismo alemán que fundamenta el nazismo. Irracionalismo ligado, en ambos casos, a teorías de la conspiración, importante base del antisemitismo. Esta tríada irracionalismo-conspiracionismo-convergencia progrenazi la vimos también durante la pandemia de La Covid-19: sí, nazis y hippies manifestándose juntos contra las vacunas en Italia. La oposición a la ciencia es otro exudado del irracionalismo, no lo olvidemos. Ya sabéis, los hechizos de las tribus de trobriandeses han de prevalecer sobre la medicina científica, colonial y opresiva. Lección básica de posmodernismo.

2.  2. Irán forma, junto con otros países como China, Rusia, Venezuela… Un “bloque antiestadounidense” que querría, supuestamente, oponerse a la hegemonía de EEUU. Digo “supuestamente” porque dista de ser un bloque definido como tal, ni es muchísimo menos una alianza militar. El bloque más conocido son los BRICS, y en él coexisten enemigos declarados como La India y China, así como Arabia Saudita y el propio Irán. Sí, Arabia Saudita, la gran aliada de EEUU… Insisto, no es un  bloque como tal, es una más de las muchas alianzas económico-estratégicas que hay (como ASEAN, la OCS…), pero conocida por su sonoro nombre. Y mucha gente “antimperialista” lo flipa con los BRICS, se imagina un “contrapoder” a EEUU que solo existe en sus alocadas cabezas. No fueron pocos los que vaticinaron que China e Irán apoyarían militarmente a Rusia en Ucrania, o que Rusia y China llevarían sus barcos al Caribe en apoyo a Venezuela tras lo sucedido el pasado 3 de enero… La gente alucina con la geopolítica y no tiene reparos en apoyar a una teocracia tiránica basada en el terror, al igual que defienden el imperialismo ruso.

  Lo triste es que hayamos llegado a esta situación en la que mucha gente de izquierdas, ante las protestas (en curso) de la población iraní contra el régimen de los ayatolás, elige apoyar a los segundos. No a la democracia, al progreso, ni a los trabajadores, no. A los ayatolás, que tienen hasta un departamento gubernamental para preparar la llegada del Mahdi (el Mesías del chiísmo). En fin, malos tiempos vienen para la clase obrera internacional si la izquierda, que debería defenderlos a ellos, se dedica a defender al alto clero iraní.

martes, 7 de octubre de 2025

El Sionismo (II) - El papel de la URSS en la creación del Estado de Israel -

Mucha gente tiene la idea de que Israel siempre ha tenido el apoyo de Estados Unidos, incluso que la creación del Estado de Israel obedece a los intereses que los norteamericanos tienen en Oriente Medio. Todo el conflicto árabe-israelí es concebido por muchos en el marco del imperialismo estadounidense.

Pues bien, esta idea es errónea. EEUU tardó bastante en apoyar claramente a Israel. Fue la URSS la que más influyó para que el “doloroso parto” que dio origen al Estado de Israel se diera de la mejor manera posible, garantizando su éxito.

¿Qué interés tenía la URSS en la creación de dicho estado? Pues se trata de una cuestión geopolítica. La URSS, victoriosa tras la Segunda Guerra Mundial, amplía enormemente su influencia en Europa Oriental y Central, así como en Asia. Los soviéticos aspiran a la revolución internacional, pero no tienen aliados en Oriente Medio. Una región difícil, dominada por gobiernos conservadores y una religión islámica que choca con las ideas progresistas y revolucionarias.

Pero, con el plan de partición de Palestina ya cocinándose (con el famoso mapa propuesto por Naciones Unidas en el que reparten el territorio en dos zonas, la judía y la árabe), Stalin ve posibilidades de contar con un gran aliado en la zona, el futuro Estado de Israel. ¿Qué le hizo pensar que ese país podría llegar a ser un satélite de la URSS en la región? Pues hay varias razones:

 

-   Afinidad nacional: buena parte de los israelíes provienen de Rusia y de regiones otrora dominadas por el Imperio Ruso. Recordemos que la Primera Aliyá u oleada migratoria hacia Israel se inicia en 1881, tras los brutales pogromos acaecidos en dicho imperio. Los judíos rusos, polacos, ucranianos… Eran los que con mayor urgencia emigraron a Israel en un inicio.

- Afinidad ideológica: los primeros sionistas estaban motivados por ideas socialistas e incluso utópicas, los primeros kibutzim eran proyectos marcadamente socialistas y revolucionarios. La URSS era una referencia importante para la vanguardia del sionismo, y para los judíos en general. El Ejército Rojo derrotó a los nazis, los judíos rusos consiguieron ser reconocidos como ciudadanos por primera vez tras la Revolución de Octubre, las persecuciones contra ellos empezaron a ser condenadas por las autoridades durante la era socialista… Por otra parte, y antes de la mencionada revolución, las ideas revolucionarias tuvieron muchísimo calado entre los judíos, quizás por su nivel académico e intelectual situado por encima de la media del resto de súbditos del Imperio de los Zares.

 

-   Enemigos comunes: los sionistas afincados en Palestina llevaban más de dos décadas enfrentados con el Imperio Británico, que era quien gobernaba la región tras la descomposición del Imperio Otomano. Los británicos estuvieron reprimiendo tanto a los árabes que se oponían a la inmigración judía como a los sionistas que deseaban desarrollar su propia lucha de liberación nacional. Recordemos que el antiimperalismo es una de las grandes líneas del marxismo, y lo fue también de la política exterior soviética.

Pero no solo la URSS tenía interés en la región, también EEUU lo tenía. El lugar estratégico de mi oponente es también un lugar estratégico para mí, que dirían los entendidos en estrategia. La era de la Guerra Fría estaba ya comenzando.

Pero EEUU se mostró tímido y cauto con el conflicto en Palestina, Truman estaba a favor del Estado de Israel pero no quería entrar con sus tropas para que no fuera a hacer lo mismo el Ejército Rojo. Pero la URSS tampoco envió sus tropas de manera abierta, sino que envió armas a Israel de manera indirecta, “extralegal”, a través de Checoslovaquia (país que estaba en su órbita). Esas armas permitieron que Israel pudiera salir vencedor de la guerra árabe-israelí de 1948-1949, alcanzando su independencia y estableciendo su nuevo estado. Esto se detalla bastante bien en el célebre libro “Oh, Jerusalén” de Dominic Lapierre y Larry Collins.

Otra razón por la que EEUU se mostraba inseguro en su apoyo a Israel era que la CIA sospechaba que Ben-Gurión (el gran líder político de la independencia de Israel) era filosoviético. El futuro Estado de Israel satélite de la URSS también existía en las mentes pensantes de la inteligencia estadounidense.

La URSS también se movió con audacia y agilidad en Naciones Unidas, aprovechando su posición para favorecer a los sionistas, en un juego de votos y apoyos que sería engorroso detallar aquí. Digamos que jugaron mucho mejor sus cartas que los países árabes, estos siempre con una cerrazón absoluta en su negativa rotunda a la creación del Estado de Israel. Esa fue su perdición, y se mantuvo en los llamados “tres noes” del liderazgo árabe posterior: no a la paz con Israel, no al reconocimiento de Israel, no a la negociación con Israel.

Termino con una frase extraída del libro “Breve Historia del Sionismo”, de Joan B. Culla. La frase Pertenece a Isaac Rabin, primer ministro de Israel en el período 1974-1977.

"Sean cuales sean los juicios que el pueblo judío pueda formular sobre los países del bloque comunista, en su haber debe figurar en letras bien grandes el hecho de que, desprovistos de las armas checas, que con toda evidencia no hubieran sido entregadas sin el acuerdo de la Unión Soviética, no habríamos conseguido nunca ganar nuestro combate por la independencia de la nación."

domingo, 21 de septiembre de 2025

LA TERGIVERSACIÓN DEL CONCEPTO DE "ANTISEMITISMO" POR PARTE DE ALGUNOS PROPALESTINOS

Debido a la brutal ofensiva que está siendo realizada por Israel sobre Gaza, y debido también a la inacción de la comunidad internacional al respecto, mucha gente propalestina va radicalizando su discurso, y difunde ideas de lo más extremo. Imágenes con los judíos caricaturizados igual que en la época de los nazis, revitalización de prejuicios de origen medieval sobre el pueblo judío… E incluso justificación de atentados contra representantes de Israel y judíos por el simple hecho de serlo.

Últimamente va ganando prevalencia una idea relativa al concepto de “antisemitismo”, un término que no significa otra cosa que la hostilidad y el odio hacia los judíos. Hay definiciones de la RAE, de organismos internacionales… Que pueden añadir matices: el antisemitismo incluiría generalizaciones y prejuicios sobre los judíos, desconfianza hacia su influencia, desprecio por su cultura…  Y hay sionistas que pretenden que cualquier oposición a las políticas del Estado de Israel sea considerada antisemita. En todo caso, la definición es clara respecto a quien sufre ese odio o discriminación: los judíos. 

¿Qué dicen ciertos propalestinos? ¿Cuál es esa idea que digo que va ganando popularidad? Pues que el antisemitismo es el odio contra los semitas, grupo que incluye a los judíos, pero también a los árabes. Ambos grupos, según el Génesis, son descendientes de Sem, uno de los hijos de Noé. Tras el Diluvio Universal, Sem habría repoblado Oriente Próximo y Oriente Medio con sus descendientes. De ahí el nombre de “semitas”.

Los semitas serían, desde un punto de vista más antropológico que bíblico, quienes hablan alguna de las lenguas semíticas, que a día de hoy serían el hebreo moderno, el árabe y lenguas menos conocidas como el tigriña y el amárico. Por resumir: tanto los judíos como los árabes serían semitas, y el antisemitismo consistiría en el odio contra ambos grupos, no sólo contra los judíos.

Esta interpretación literal del término “antisemitismo” es una falacia etimológica, lo cual consiste en restringir el significado de una palabra a su composición etimológica. Como la gente que dice que el matrimonio entre hombres homosexuales no debe llamarse así porque la palabra “matrimonio” contiene el concepto “madre”. ¿Alguien se imagina a una persona quejándose de que los ordenadores se llamen ordenadores bajo el argumento de que no sólo sirven para ordenar cosas? Pues eso es, básicamente, lo que pretenden algunos propalestinos, por ignorancia o por mala fe. 

Podrán intentar organizar una Global DeLorean Flotilla que viaje al siglo XIX y así quejarse a quien acuñó el término, pero el significado de la palabra “antisemitismo” es el que es, y no caben tretas lingüísticas ni falacias.

Porque una treta es lo que quieren hacer algunos. Quienes comparan a los israelíes con los nazis por sus crímenes de guerra y su nacionalismo agresivo han llegado a decir que ambos son igual de antisemitas. Los nazis mataron masivamente a semitas, pero los israelíes también, pues matan a árabes palestinos que serían de origen igualmente semítico.

Y hay quien sube la apuesta y dice que los judíos israelíes no son realmente semitas. Que no son originarios de Oriente Próximo, sino que la gran mayoría son de origen jázaro. La “hipótesis jázara” ha sido un caldo de cultivo para toda clase de conspiraciones. En resumen, lo que afirma esta hipótesis es que los judíos de Europa Central y Oriental no provienen del pueblo israelita bíblico, sino que provienen de los jázaros, un pueblo túrquico que fundó un reino entre el Mar Negro y el Mar Caspio, el cual existió entre los siglos VII y XI y que se habría convertido al judaísmo por decreto del rey. Tras el declive y descomposición del Reino, según la hipótesis jázara; sus pobladores se habrían dispersado por Europa, fundando la comunidad judía askenazí, que son los judíos de Europa Central y Oriental (Alemania, Austria, los países del antiguo Imperio Ruso…). Estos judíos europeos son los que fueron llegando por oleadas migratorias (las seis aliyás) al actual territorio de Israel-Palestina, se instalaron y consiguieron fundar un Estado Judío independiente en conjunción con otros grupos judíos de diverso origen y de menor peso demográfico, como los sefardíes (de origen hispano) o los mizrajíes (de Oriente Medio).

Esta “hipótesis jázara” fue una ocurrencia sin fundamento, extendida por Schlomo Sand en su libro “La invención del pueblo judío”, aunque no es una teoría inventada por él. No tiene pruebas sólidas a su favor, ni genéticas ni lingüísticas. Si la teoría ha tenido cierta difusión es por ser útil para quien quiere deslegitimar al Estado de Israel con argumentos históricos que luego critican cuando los usan los judíos. Y, dicho sea de paso, atacando además a los judíos con argumentos biológicos, atendiendo a cuestiones de linaje y genética tal y como hacían los nazis. No son pocos quien se meten con los israelíes por ser blancos y tener ojos claros, señalando que muchos de ellos tienen abuelos o bisabuelos polacos, rusos o alemanes. Aunque claro, según la hipótesis jázara, dichos israelíes deberían tener rasgos túrquicos y préstamos lingüísticos túrquicos, lo cual no sucede (el yiddish, la lengua de la comunidad ankenazí, es una lengua que combina elementos hebreos y germánicos, pero no túrquicos). Hoy en día sabemos que hay cierto parentesco genético entre muchos askenazíes y los pobladores del antiguo Israel, al igual que sabemos que ya había judíos en Europa mucho antes del surgimiento del Reino Jázaro.

En resumen, la idea es negar que los israelíes judíos de origen europeo sean realmente semitas. Pues no vienen de la ancestral Tierra de Israel, sino de un pueblo túrquico, según estos propalestinos. Parafraseemos a este género de propalestinos: “los israelíes sionistas acusan de antisemitas a los que somos antisionistas, pero en realidad ellos no son semitas. Los sionistas son antisemitas por matar a palestinos, pues los palestinos son los verdaderos semitas”. Esta es la pirueta. 

Esta vuelta del revés dialéctica, en combinación con la equiparación entre nazis y sionistas, resulta en un discurso de lo más esquizofrénico. Ojo con la secuencia: 

1. Los sionistas son como los nazis, por querer aniquilar a semitas.

2. Los israelíes no son realmente semitas, pues la gran mayoría de ellos son de origen túrquico.

Es decir, suelen criticar a los sionistas con el argumento de que “son nazis” pero al mismo tiempo señalan a todo el pueblo de Israel bajo argumentos biológicos, haciendo lo mismo que los nazis. Recordemos que el núcleo del nazismo, en su dimensión racista (pues el nazismo contiene también el pangermanismo y el anticomunismo como elementos clave), ataca a los judíos por razones biológicas. El judío era considerado miembro de una raza inferior, un infrahumano que contaminaba la sangre aria-germánica.

Ahora, muchos propalestinos atacan a los judíos por razones también biológicas, de linaje, señalando aspectos de su biología (su apariencia europea), e inventándose teorías sobre su origen. Como colofón, muchos de estos sujetos apoyan que todo el territorio de Israel-Palestina sea para un futuro estado palestino, lo cual implicaría una limpieza étnica a gran escala, con todos los judíos israelíes expulsados por la fuerza o asesinados. La reedición del Holocausto.

Querer vaciar de judíos un territorio, inventarse teorías sobre ellos para justificarse, atacarlos en base a su biología... Van a tener algo de razón quienes llaman nazis a los propalestinos más radicalizados.

domingo, 22 de junio de 2025

TRISTES ESCUDEROS DE SÁNCHEZ

Sánchez está totalmente rodeado de casos de corrupción. Su hermano y su mujer enchufados de la manera más descarada, su mano derecha y su secretario de organización investigados, el fiscal general procesado por hacerle el trabajo sucio al PSOE, el caso sórdido de Leire Díez y el acoso a la Guardia Civil… Hasta las primarias en las que ganó Sánchez estaban amañadas, según parece.

Esto es sumamente grave, y no hay cartas a la militancia ni ataques fútiles al PP que tapen semejante escándalo. Además, parece que esta semana empezará calentita, en cualquier momento alguno de los secuaces de Sánchez pactará con la fiscalía para aportar pruebas contra él y así atenuar su propia condena.

Ante esta situación, sigue habiendo personas y periodistas que defienden al presidente a capa y espada. Algunos a sueldo, otros por cabezonería sectaria y otros por ir contra la derecha siempre y en absolutamente todo.

De estos últimos quiero hablar a continuación. De los que defienden lo que sea, incluso a políticos criminales, por el espíritu de “frenar a la ultraderecha”.

Hace más de diez años reinaba en la izquierda alternativa española una clara oposición al PSOE. Signo de ello fue lo mal que sentó el pacto de Izquierda Unida con el PSOE en Andalucía, allá por 2012. Recordemos que este partido era entonces considerado un partido embaucador y traidor a los trabajadores, al menos desde el punto de vista de esta “izquierda a la izquierda del PSOE”. Y con razón, dicho sea de paso.

Esa izquierda a la izquierda del PSOE, a la que he llamado también “izquierda alternativa española”, hace años que ha rendido sus armas a los socialistas. Unidas Podemos y después Sumar entregaron sus diputados, su fuerza electoral y su discurso al PSOE. Y así, defendiendo a su enemigo, dejaron de ser quien eran, perdieron su razón de ser. Y tiraron al retrete el que se supone que era su papel en la historia, que no era otro que el de desenmascarar a la socialdemocracia como paso necesario para la Revolución.

Pero claro, ha ganado el alma antifascista de esa izquierda, porque parar al fascismo es una misión histórica de primer orden. Pero claro, hay un error: considerar que un partido como Vox sea fascista. Hay que ser tremendamente cegato para equiparar una política de, en resumen, hacer cumplir la ley (que los inmigrantes ilegales sean penalizados por cometer ilegalidades, que se cumplan las órdenes de deportación que recaen sobre terroristas islámicos, etc.) con una política de gasear a millones de judíos. La izquierda que equipara ambas cosas comete, sin saberlo, la misma estupidez que comete Vox cuando dice que el gobierno de Sánchez es “socialcomunista”. Pero claro, la izquierda no se entera de lo que ocurre en este siglo y muchos seguirán diciendo que ir en contra de la inmigración ilegal equivale a promover ideas relacionadas con la superioridad racial.

¿Defiendo yo a Vox? Por supuesto que no, esa gente es reaccionaria y antiobrera, y a saber lo que haría con los servicios públicos. Pero claro, ahora te dicen que, si atacas a Sánchez, eres del club de las derechas, del “Team Facha”. Si sostienes que el gobierno criminal de Sánchez debe caer, es que te gusta Feijó.

Dos cuestiones con esto:

En primer lugar, muchos votantes del PSOE defienden a criminales. Quieren a esos delincuentes en el poder y lo afirman cuando dicen “mejor Sánchez que Feijóo”. Es tragicómico, porque su discurso anti-PP se basaba sobre todo en señalar que el PP es una mafia corrupta, y en decir que “si votas a corruptos y ladrones eres un idiota”. ¿Quién no ha conocido a votantes del PSOE que despreciaban a los votantes del PP por votar a chorizos?

En segundo lugar, la idea que señalo (si no estás con Sánchez, estás en el bando de la derecha) es puro pensamiento bipartidista que, por desgracia, se ha visto reforzado precisamente por la subyugación de Sumar y Podemos al PSOE. IU hizo bien en su día queriendo romper el bipartidismo, y ha acabado apuntalándolo a través de la coalición Sumar. Ya no cantan la consigna de “PSOE, PP, la misma mierda es”, ahora somos menos quienes la seguimos entonando en las calles. En mi caso, engrosando las filas del Frente Obrero.

Otra cosa tragicómica es que, cuando Sánchez dimita, dirán que hizo bien. Defendían mantener a un presidente delincuente y mafioso, para luego acabar diciendo que “fue digno y dimitió”. Pero claro, suponiendo que semejante individuo dimita, cuando yo lo veo más pidiendo una amnistía cuando esté entre rejas o huido en Suiza o Marruecos y considerándose un preso político.

Pero la verdadera tragicomedia de la izquierda ha sido poner todos los huevos en la cesta de Pedro Sánchez, para que esa cesta se rompa en pedazos por el estallido de los casos de corrupción que he enunciado al inicio. Y, lo que es peor, en nombre de la oposición a un fascismo que sólo existe en sus cabezas lobotomizadas.