En redes sociales es bastante común encontrar a gente de izquierdas
que defiende abiertamente al régimen iraní. No es una novedad propia del actual proceso de transformación de la izquierda española, como algunos podrían pensar.
Esta extraña afinidad de la izquierda por la teocracia iraní se remonta al propio
1979, cuando Michel Foucault apoyo la "revolución” de los ayatolás. ¿Por qué hizo
semejante cosa? Pues porque fue un intelectual posmoderno y, por tanto, enemigo
de Occidente.
Es normal que las izquierdas se opongan al dominio económico y
militar que Occidente ha ejercido sobre el resto del mundo durante décadas, en
tal sentido es loable una postura antimperialista. Pero el pensamiento
posmoderno critica también la influencia cultural de Occidente. No sólo la económica
y la militar, también la cultural. El posmodernismo es relativista y rechaza que
valores culturales de origen europeo como la democracia, la ciencia o el progreso
sean universalizables. Cada cultura, dicen los posmodernos, habría de regirse
por sus valores y costumbres, independientemente de que la medicina científica
sea mucho más efectiva que los hechizos curativos. Aquí
mi artículo sobre las bases del posmodernismo.
¿Cómo no va a
excitarle profundamente Irán a la izquierda posmoderna? ¡Es antioccidental a
todos los niveles! ¡Tienen un régimen teocrático que se rebela ante el
pensamiento ilustrado, a la maldita racionalidad que enarbolan los malvados
occidentales!
He de decir que estas posturas no son marginales en la izquierda. Los fundadores de Podemos estaban unidos, inicialmente, por compartir postulados posmodernos aplicados a la comunicación política.
Pero, volviendo a la nación persa que nos trae aquí, a día de
hoy hay dos novedades:
1. 1. Irán es un baluarte antisionista. Esto ha reverdecido el apoyo de la izquierda a Irán. Como quiere destruir Israel y aniquilar o deportar a toda la población judía, pues mola mucho a una izquierda cada vez más antisionista, más antisemita y más defensora de Hamás. Lo cual, por cierto, es compartido por buena parte de los nazis actuales (los de verdad, no los partidos de extrema derecha que todos conocemos). El irracionalismo posmoderno de la Nueva Izquierda desemboca en las mismas posturas que el irracionalismo alemán que fundamenta el nazismo. Irracionalismo ligado, en ambos casos, a teorías de la conspiración, importante base del antisemitismo. Esta tríada irracionalismo-conspiracionismo-convergencia progrenazi la vimos también durante la pandemia de La Covid-19: sí, nazis y hippies manifestándose juntos contra las vacunas en Italia. La oposición a la ciencia es otro exudado del irracionalismo, no lo olvidemos. Ya sabéis, los hechizos de las tribus de trobriandeses han de prevalecer sobre la medicina científica, colonial y opresiva. Lección básica de posmodernismo.
2. 2. Irán forma, junto con otros países como China, Rusia, Venezuela… Un “bloque antiestadounidense” que querría, supuestamente, oponerse a la hegemonía de EEUU. Digo “supuestamente” porque dista de ser un bloque definido como tal, ni es muchísimo menos una alianza militar. El bloque más conocido son los BRICS, y en él coexisten enemigos declarados como La India y China, así como Arabia Saudita y el propio Irán. Sí, Arabia Saudita, la gran aliada de EEUU… Insisto, no es un bloque como tal, es una más de las muchas alianzas económico-estratégicas que hay (como ASEAN, la OCS…), pero conocida por su sonoro nombre. Y mucha gente “antimperialista” lo flipa con los BRICS, se imagina un “contrapoder” a EEUU que solo existe en sus alocadas cabezas. No fueron pocos los que vaticinaron que China e Irán apoyarían militarmente a Rusia en Ucrania, o que Rusia y China llevarían sus barcos al Caribe en apoyo a Venezuela tras lo sucedido el pasado 3 de enero… La gente alucina con la geopolítica y no tiene reparos en apoyar a una teocracia tiránica basada en el terror, al igual que defienden el imperialismo ruso.
Lo triste es que hayamos llegado a esta
situación en la que mucha gente de izquierdas, ante las protestas (en curso) de la población
iraní contra el régimen de los ayatolás, elige apoyar a los segundos. No a la democracia, al progreso, ni a los trabajadores, no. A los ayatolás, que tienen hasta un
departamento gubernamental para preparar la llegada del Mahdi (el Mesías del chiísmo).
En fin, malos tiempos vienen para la clase obrera internacional si la izquierda,
que debería defenderlos a ellos, se dedica a defender al alto clero iraní.