cabecero4

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jueves, 28 de mayo de 2026

EL PSOE, contra las cuerdas. Sumar, a su servicio.

 

Probablemente, mientras tecleo estas líneas, esté saliendo otro caso de corrupción que implique a miembros del PSOE o a familiares de Pedro Sánchez. Estamos en la cresta máxima de un impresionante efecto dominó. Hace tiempo que varias de las causas abiertas apuntaban al Ministerio de Transportes: el caso Koldo, el caso Mascarillas, el accidente ferroviario de Adamuz, el rescate a Plus Ultra, el novelesco caso de las misteriosas maletas de Delcy Rodríguez…

Es inevitable que nos olvidemos de algunos casos, como es el caso del último que he mencionado o el caso del Fiscal General del Estado (Álvaro García Ortiz) recientemente hallado culpable. Es curioso, ¿no es llamativo la que se armó con la Dana y que no pase lo mismo con lo de Adamuz? No veo que Óscar Puente esté tan "escracheado" como Mazón.

Ahora, pasada más de una semana tras la publicación del auto de imputación de Zapatero, las cosas convergen hacia la figura de “el jefe” o “one”: Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

El PSOE está en su mayor crisis desde mayo de 1937, y ahora estamos viendo que su estrategia terminal son los “manotazos de ahogado”: golpes ridículos, inútiles y desesperados por evitar el agónico final.

Han tardado poquísimo en activar la alerta roja y cantar al unísono los eslóganes de “quieren tumbar el gobierno”, “esto es lawfare”, “maniobra de desestabilización de la ultraderecha”… Critican a los antivacunas y terraplanistas pero sus últimas palabras van a consistir en teorías de la conspiración. Pero bueno, en el PSOE saben que hay un importante sector de la población que va a decir que sí a todo, y que jamás dejará de votar a este partido corrupto, mentiroso y traidor a los trabajadores.

Sumar va a tope, son más papistas que el Papa y profundizan en esas teorías conspirativas, como ha sido el caso de Enrique Santiago, del PCE e IU. Están a dos telediarios de relacionarlo con lo de Epstein.

Pero a ver: ¿puede ser que, desde la derecha, se haya dado impulso a estas investigaciones judiciales? Pues igual sí. No hay pruebas de ello, ¿pero quién sabe? En la especulación conspirativa todo vale, a ver quién es el listo que lo verifica o que lo desmiente... En todo caso, esto no resta culpas a Sánchez y a su entorno. Los delitos que se están investigando están bastante claros, los indicios son tremendamente reveladores. Quien sea el supuesto “acusica en la sombra” puede estar jugando sucio, pero eso no exculpa a los perpetradores de los delitos, que son decenas y decenas. Tienen que dimitir, y el gobierno debía haberse roto mucho antes, había razones de sobra. Hace no mucho, la imputación era una línea roja clara para las dimisiones, así lo era al menos en la izquierda.

Pero no, Sumar y PSOE parecen haberse puesto de acuerdo en mover la línea roja otro paso más: la financiación ilegal del partido. Ambos consideran que, si tal práctica se demuestra, entonces y sólo entonces tiene que haber convocatoria electoral. Esto contiene un mensaje implícito: los malos de verdad son los del PP, cuyo último caso gordo trataba sobre financiación irregular. No son listos ni nada los del gabinete de Sánchez.

En todo caso, tiene algo de extraño lo de esta nueva línea roja. Entiendo que a Sumar no le parece bien que el PSOE se financie de manera irregular, pero no le importa si los beneficiaros de las mordidas o los sobornos son personas físicas como Koldo, Ábalos o las hijas de Zapatero.

IU y Sumar han perdido la oportunidad de mostrarse como una alternativa limpia y digna ante el PSOE. No recuerdan que así creció el Partido Comunista Italiano, que se convirtió en segunda fuerza política de Italia en parte gracias a no haberse visto salpicado por casos de corrupción que afectaban a otros partidos grandes del país. No, no han querido ser alternativa de ninguna clase, han preferido taparse la nariz y ver cuanto aguantan sin respirar bajo la mierda del PSOE. ¿Les habrá prometido Sánchez medidas sociales de última hora en materia de sanidad o vivienda? No les vendría mal a ambos, así arañan votos. De momento, el PSOE sigue sin cumplir casi nada de lo que acordaron con ellos en 2019. Pero Sumar aguanta aunque se le humille y se le traicione, alguna clase de virtud encuentran en esa actitud contumaz. Enrique Santiago ha afirmado hoy que en IU no se contempla pedir elecciones. ¿De verdad considera que a su partido le conviene que los españoles piensen que no hay una sola persona cuerda en sus filas a la que esta situación le resulte insoportable? Porque es mentir, y mentir en contra de tus propios intereses en de una estulticia espectacular.

El PNV ha sido el primer partido, hoy mismo, en pedir un adelanto electoral. Los demás socios de gobierno ya han perdido su oportunidad de dar el primer paso hacia el fin de esta etapa tan indigna de la política española.

¿Qué puede pasar ahora? Yo creo que de todo, Sánchez hoy no tiene agenda, a ver qué estará pensando... Quizás el PSOE quiera aguantar hasta el final de la legislatura con la esperanza de que la gente se vaya olvidando, esto al PSOE le ha funcionado siempre. Quizás estén moviendo hilos y organizando una ofensiva judicial gorda contra el PP. Quizás le retiren el pasaporte a Pedro Sánchez en menos del 24 h por riesgo de fuga. Pero no se preocupen ustedes por esta última hipótesis, que nuestro presidente seguiría aferrado a su sillón aunque no pudiese irse al extranjero a seguir dando las ponencias más hipócritas de la historia de la democracia.

sábado, 2 de mayo de 2026

LA IZQUIERDA, ISRAEL Y LA INMIGRACIÓN

Esta semana le concedieron a Patti Smith, icono de los inicios del punk en Estados Unidos, el Premio Princesa de Asturias de Las Artes. Dijo en una entrevista que lo que más le preocupaba a día de hoy era tanto la cuestión palestina como los discursos anti-inmigración.

Hoy en día, estos dos elementos son los grandes tópicos de la izquierda posmoderna internacional. No obstante, basta con un poco de análisis para ver la incongruencia que existe entre ambas posturas. Parecerá extraño esto que digo, pero trataré de explicarme.

La izquierda en general considera que todas las consecuencias de la inmigración son buenas: que los inmigrantes realizan las labores que los españoles no queremos, que nos pagan las pensiones, que aportan diversidad cultural…

Para muchos izquierdistas, afirmar que la inmigración masiva actual presenta ciertos efectos secundarios negativos, por mínimos que se diga que sean, supone “comprar los marcos de la extrema derecha”. Por supuesto, son negacionistas de los datos estadísticos que nos informan de que los inmigrantes, en proporción a su número frente al número de españoles, cometen más delitos que estos últimos. Sobre todo si hablamos de delitos con violencia y/o contra la libertad sexual. Esto es una constante en otros países europeos, va en auge y se puede consultar en el INE, organismo poco sospechoso de estar en manos de la ultraderecha.

Y luego está el tema estrella, la cuestión de la sustitución étnica, en este caso en boca de las derechas: decir que Europa dejará de ser Europa si siguen llegando tantos inmigrantes musulmanes y teniendo tantos hijos, los cuales acabarían imponiendo su religión sobre el continente. Esto no es nuevo, hace tiempo que se habla del “Choque de Civilizaciones” (1993) y del posible fin de la llamada cultura occidental. “Conquistaremos Europa con los vientres de nuestras mujeres”, que decía el siglo pasado aquel presidente argelino.

¿Hasta qué punto es esto real? Hay dos extremos en lo relativo a las opiniones sobre el tema. Algunos dicen que los inmigrantes de origen musulmán no tienen ninguna intención de difundir su fe en el continente, sino que pasará lo contrario: descubrirán las mieles de la civilización occidental y se volverán más racionalistas, quedando su religión diluida. Otros dicen que hay una conspiración global que persigue la islamización de Europa (que sería la futura “Eurabia”), conspiración en la que todos los inmigrantes estarían implicados, siendo todo el flujo migratorio actual parte del plan secreto. El cual, por cierto, tendría el objetivo final de acabar con la raza blanca, nada menos.

Ambos extremos son poco creíbles, la verdad debe de hallarse en algún punto intermedio. Los estudios demográficos serios sí que indican que en unas pocas décadas habrá más europeos de origen inmigrante que europeos “autóctonos”. No hace tanto salió la noticia de que el nombre de varón más popular en Reino Unido era Mohammed.

Y hay inmigrantes laicos, inmigrantes que no se tomen muy en serio su fe e inmigrantes rigoristas que vayan a hacer proselitismo. Hay de todo, y no hace falta creer en ninguna conspiración para pensar que, si siguen llegando más y más, iremos viendo una mayor tendencia hacia la islamización de las sociedades europeas. Siempre ha habido procesos de aculturación y de difusión cultural al darse movimientos de población, esto está más que estudiado por la antropología, y no hacen falta planes secretos, insisto.

¿Y qué tiene que ver esto con Israel? Pues en que parece que muchos propalestinos de izquierdas no saben cómo empezó el conflicto entre Israel y Palestina: con la llegada de inmigrantes judíos a la región. Hubo varias oleadas migratorias desde 1840, potenciadas por el sionismo. Fueron las llamadas aliot (aliyá en singular), la última reseñable en 1991, tras el colapso de la URSS. Cuando había unos pocos miles de judíos en Palestina, los árabes no protestaban. Al fin y al cabo, hacía muchos siglos que estaban allí. Pero iban llegando más poco a poco, compraban tierras… Y empezó a haber un rechazo creciente con brotes de violencia. En 1920 tiene lugar el pogromo de Jerusalén, con varios muertos y heridos. Como respuesta se crea la Haganá, una especie de milicia judía de autodefensa que sería el germen del futuro ejército israelí. En 1936-1939 tiene lugar la Revuelta Árabe, orientada en oposición tanto al Imperio Británico como a la inmigración judía. Recordemos que Gran Bretaña era la potencia ocupante de Palestina, la cual no era ni mucho menos una nación árabe, sino una subdivisión arbitraria más entre las que efectuó el Imperio Otomano.

Siguió habiendo inmigración, con otra oleada importante tras la Segunda Guerra Mundial (fue una aliyá más, la sexta de ellas, pero muchos piensan que fue la única). Para 1947, en vísperas de la guerra árabe-israelí, la población judía superaba los 600.000 habitantes, casi un tercio de la población total de Palestina. Por cierto, número importante desde el punto de vista bíblico, el Antiguo Testamento cuenta que ese fue el número de hebreos varones que, junto con sus mujeres e hijos, abandonó Egipto durante el Éxodo. Curiosidades aparte, ese tercio de la población fue suficiente para ganar esa guerra y las sucesivas. El proyecto sionista había sido un éxito.

Pues bien, lo cierto es que mucha gente de izquierdas considera que Israel es la encarnación del mal, que el país debe desaparecer y que todos los judíos deben irse de la región. La solución al conflicto sería que el 100% del territorio israelí pasase a formar parte del territorio de un futuro estado palestino. ¿No sería eso una especie de megadeportación de inmigrantes?

Entonces, ¿en qué quedamos? ¿No decían las izquierdas que la inmigración es toda ella maravillosa, que es de conspiranoicos decir que Europa acabará islamizándose? ¿Qué hubiera dicho esta gente tan progresista si hubiera sido arabopalestina en los años 30? “No hombre, no debemos oponernos a la inmigración sionista, habrá un enriquecimiento cultural, no va a haber conflicto interétnico alguno ni van a imponernos nada, rechazar la inmigración es de fascistas, no compres los marcos de la ultraderecha”.

Habrá diferencias entre un fenómeno migratorio y otro, pero mi intención es señalar el absurdo y la incongruencia del negacionismo respecto del problema migratorio. En España yo creo que la gente de izquierdas tardará en admitir, si es que llega a hacerlo, que la inmigración masiva y descontrolada trae consigo efectos perjudiciales. Quizás tenga que producirse una quiebra del “PSOE State Of Mind”, ese fenómeno sociológico por el que tantos españoles consideran siempre bueno, puro y verdadero absolutamente todo lo que diga y haga el PSOE, marcando éste los términos de lo que se puede tolerar o no en los debates públicos. Aunque será un hueso duro de roer, hoy vemos que muchísima gente cuyo argumento principal contra el PP era la corrupción ahora defiende a los socialistas más que nunca a pesar de tantos casos, tan graves y flagrantes. Sólo el caso descaradísimo del hermano de Sánchez tendría que haber bastado para no volver a votar a este sujeto infame.

Yo creo que, tarde o temprano, la mayoría de la gente abrirá los ojos. En Francia, por ejemplo, la cosa está muy mal: decenas de barrios convertidos en guetos donde no entra la policía y rige la sharía, racismo generalizado contra los blancos, homosexuales votando en masa a Le Pen por el terror que sufren ante las agresiones homófobas, una juventud de origen inmigrante cada vez más radicalizada desde el punto de vista religioso… Confiemos en que la realidad se acabará imponiendo ante los cuentos de utopía multicultural del progresismo español.