cabecero4

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domingo, 14 de agosto de 2016

Apuntes sobre el sistema educativo cubano


En este post voy a hablar sobre algunos rasgos llamativos del sistema educativo cubano, basado en la información que recogí durante un viaje a Cuba organizado este año por la Federación de Enseñanza de CCOO, viaje cuyo objeto era que los afiliados/as conociésemos dicho sistema educativo. Durante el viaje visitamos centros de infantil, primaria, secundaria, politécnico (FP) y universidad. Quien organizaba las visitas a los centros era el sindicato cubano SNTECD (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, la Ciencia y el Deporte). Los sindicalistas cubanos nos explicaban cómo funcionaba el sindicato dentro de cada centro educativo y los docentes que nos recibían en cada uno de ellos nos explicaban el funcionamiento de cada etapa.

No hablaré del funcionamiento del sindicato cubano (es semejante al español pero los órganos y cargos difieren básicamente en el nombre), sino que, como he dicho, hablaré del sistema educativo en sí. He de empezar diciendo que hay varias similitudes con el sistema educativo español, que considero innecesario mencionar. Me centraré en las diferencias del sistema cubano con el español. Para acabar esta introducción, añadiré que el texto puede resultar un poco anárquico y fragmentario, pero se debe al hecho de que se basa en anotaciones que hice durante las explicaciones de los docentes cubanos.

Empezaré hablando de los círculos infantiles, que es el nombre que se le da en Cuba a las escuelas infantiles. En ellos se da la etapa pre-escolar, en la que los alumnos permanecen entre los 1-5 años de edad. No es una etapa obligatoria, los padres pueden educar a sus hijos en sus casas, siguiendo el programa “Educa a tu hijo”, supervisado por el Estado.

En esta etapa las aulas son de unos 25 alumnos, y hay 3 ó 4 docentes por aula. Los cubanos dan mucha importancia a la educación infantil, por considerarla una etapa crucial en la educación. De ahí que tengan a tantos docentes por aula.

La enseñanza de la lectoescritura es gradual: en la etapa pre-escolar se enseña a los niños y niñas a reconocer las letras, y ya en la etapa primaria aprender a leer y escribir. Sobre la lectoescritura, cabe destacar que dos años después de la Revolución (1959) ya se había alfabetizado a toda la población del país, gracias al potente programa educativo del gobierno revolucionario, que se aplicó con rapidez. Se construyeron nuevas escuelas e incluso se convirtieron los antiguos cuarteles de la dictadura de Batista en centros educativos.

La etapa primaria comprende 6 grados, de 1º a 6º (desde los 6 hasta los 11 años) y no hay diferencias relevantes respecto al sistema educativo español, se estudian las mismas asignaturas, salvo que a lo que llamamos “lengua” ellos lo llaman “español”.

La etapa secundaria incluye del 7º al 9º grado. Para poder ser docente de secundaria, los estudiantes egresados de la Universidad deben recibir dos años de formación pedagógica (mientras que en España el máster de educación es de un año). Al inicio del curso, los docentes tienen a un profesor/a más experimentado en su aula que supervisa su trabajo para corregir errores y dar consejos. Después el docente ya trabaja solo. Son las llamadas “visitas de ayuda pedagógica”. 

Los docentes reciben aumentos de salario cuando sus alumnos y alumnas sacan buenos resultados. Pero no pueden hacer la trampa de hacer exámenes fáciles para que todo el mundo apruebe, ya que quienes ponen los exámenes son los llamados “jefes de grado”, de los cuales hay uno por curso. Cada uno pone los exámenes de su grado (7º, 8º y 9º).

En secundaria hay exámenes escritos pero también existen exámenes orales, algo poco generalizado en España. También tienen técnicos de laboratorio, que sirven para ayudar a los docentes de ciencias a hacer prácticas de laboratorio.

Después de la secundaria, y para quienes quieran acceder a la Universidad, viene el preuniversitario, que es de tres años. Es el equivalente al bachillerato. En esta etapa se añade el marxismo al currículo, y no existen optativas, tampoco en secundaria. Todo el alumnado da las mismas asignaturas para de ese modo reciba una educación integral, tanto en humanidades como en ciencias.

Su selectividad consta de tres exámenes: español, matemáticas e historia de Cuba. Es la misma para todas las carreras universitarias.

Antes de pasar a hablar de la Universidad, hablaré del politécnico, equivalente a nuestra Formación Profesional. Es de 4 años, lo cual presenta la ventaja de que el alumnado sale con una formación más amplia, apta para más puestos de trabajo.

En cuanto a la Universidad, la duración de las carreras es semejante a la que teníamos en España antes del Plan Bolonia: todas las carreras son de 5 años excepto medicina, que es de 6. Los planes de estudios se deciden a nivel estatal en el Ministerio de Educación Superior, y participan representantes de las universidades. Sucede lo mismo con las líneas de investigación que se siguen (a destacar: nanotecnología, biomateriales, medicina y medio ambiente), se deciden de manera centralizada en el mismo ministerio por encuadrarse en una economía planificada, propia de los países socialistas. Como logro de la Revolución, se ha conseguido pasar de tener 3 universidades en Cuba antes de la misma a tener 67 en la actualidad. Varias de ellas tienen acreditación de excelencia, y una de ellas lanzó la primera vacuna sintética del mundo, contra la bacteria Haemophilus influenzae.

Disponen de un programa semejante al Erasmus, pero se lleva a cabo con otros países de América Latina y también con países de África. Antes de que se derrumbase el campo socialista, también se hacía con otros países socialistas, como la RDA (República Democrática Alemana).

Cabe mencionar la fuerza del movimiento estudiantil cubano. La organización que representa a los estudiantes es la FEU (Federación Estudiantil Universitaria, fundada en 1922), y tiene a representantes suyos en la Asamblea Nacional del Poder Popular. Sobre esta asamblea, es el órgano equivalente a nuestro Congreso de los Diputados, el órgano legislativo por el que tienen que pasar todas las decisiones políticas, y está formado por diputados/as propuestos por el pueblo cubano y votados democráticamente por el mismo. Lo conforman miembros del Partido Comunista de Cuba y también miembros sin partido.

Además, el Secretario General de la FEU está en el Consejo de Estado, lo cual le da más fortaleza aún a la voz de los universitarios/as.

A nivel general, existe un “Plan Estatal de Atención Especializada”, para prevenir y tratar problemas habituales en los docentes, como es la faringitis. La pensión para los jubilados es de un 90% del salario (para todos los trabajadores/as independientemente de su profesión). Los hombres se jubilan a los 65 años y las mujeres a los 60.

Todas las etapas mencionadas, incluidas la infantil y la universitaria, son gratuitas, incluidas las residencias estudiantiles. Sólo en La Habana hay 6 de ellas. Esta gratuidad viene dada por la importancia que le da el gobierno socialista a la educación como derecho fundamental. Y esa importancia viene plasmada en los presupuestos: se gastan un 25% de los mismos sólo en educación. Como dijo una trabajadora de la Universidad de la Habana, “queremos que nuestros ciudadanos tomen posiciones desde el conocimiento”. Un pueblo culto e instruido es un pueblo difícil de engañar.

Como comentario final, en la isla tuve la ocasión de hablar con bastante gente, y tanto los defensores del socialismo como los anticastristas coincidían en que el sistema educativo cubano es de gran calidad (decían lo mismo del sistema sanitario). Agradecen haber podido estudiar gratuitamente y están orgullosos de tener uno de los mejores sistemas educativos del mundo.

miércoles, 13 de abril de 2016

TRES FORMAS DE ECOLOGISMO



En este post voy a exponer las tres ramas en que se divide el ecologismo, según la clasificación que realiza Joan Martínez Alier en su libro “El ecologismo de los pobres”.

La primera corriente del ecologismo es el llamado “culto a la vida silvestre”, el amor por la naturaleza. Fue representado hace más de cien años por el Sierra Club norteamericano, fundado en 1892.

Esta forma de ecologismo no se opone a la economía de mercado, sino que supone una acción de retaguardia que pretende conservar aquellos espacios naturales a los que dicha economía de mercado todavía no ha accedido. Su propuesta política consiste en promover la creación de reservas naturales.
Surge del amor a los bellos paisajes, no del interés material que tiene la naturaleza. Sin embargo, tuvo sustento científico con la aparición de la biología de la conservación. Los defensores de este ecologismo esgrimen motivos estéticos, utilitarios (especies comestibles y posibles medicinas) y apelan al derecho a vivir que tienen otras especies. Como es habitual en la vida política estadounidense, también se apela a la religión. Se acude a religiones orientales poco antropocéntricas, o a eventos bíblicos como el del Arca de Noé, que fue un caso de conservación animal.

Una característica del mencionado Sierra Club es que en los años sesenta se oponía a la construcción de presas hidroeléctricas, pues arruinaban el paisaje. Sin embargo, no se oponían a la energía nuclear, oposición existente en la mayoría de organizaciones ecologistas actuales.

La segunda corriente es llamada “el evangelio de la ecoeficiencia”. Esta corriente sí que se preocupa de los efectos del crecimiento económico, y dirige su atención a los impactos ambientales de las actividades industriales, del urbanismo y de la agricultura moderna. Cree en un desarrollo sostenible, en un crecimiento económico que tenga en cuenta el medio ambiente y el carácter limitado de los recursos. Cree también en una “modernización ecológica” que se apoya en dos pilares, uno económico y otro tecnológico. El económico está basado en la idea de “internalizar los costes ambientales”, que consiste en que las empresas paguen por contaminar, para que de esa manera traten de evitar hacerlo, o que al menos su impacto ambiental se minimice. Hay varias propuestas para lograr esto, como poner multas por contaminar, que haya que pagar impuestos por las emisiones, etc. El otro pilar es el tecnológico, que apoya los cambios tecnológicos que puedan ahorrar energía y materias primas.

Esta forma de ecologismo se concibe como un remedio a la degradación inherente a la industrialización. A diferencia de la primera forma de ecologismo, no aprecia el medio natural como un fin en sí mismo, sino como una fuente de recursos que ha de ser conservada por su utilidad para el ser humano.

La tercera rama es denominada por Martínez Alier como “El ecologismo de los pobres”, también llamado “movimiento por la justicia ambiental”. Nace por el desplazamiento geográfico de fuentes de recursos y de sumideros de residuos hacia los países del Sur. El desarrollo económico de los países desarrollados necesita de la extracción de recursos en los países subdesarrollados, cuyas poblaciones protestan y se resisten a la actividad extractiva. Dichas poblaciones apelan a los derechos territoriales indígenas y/o al carácter sagrado de algunos espacios. De todos modos el eje principal de este movimiento no es tanto la sacralidad de la naturaleza como la propia supervivencia de las poblaciones afectadas, que luchan por mantener el entorno natural del que depende su sustento.

En EEUU, el movimiento por la justicia ambiental se vertebra en torno a casos de “racismo ambiental”, un fenómeno que consiste en que las zonas de las ciudades con más contaminación atmosférica y con más residuos tóxicos son zonas habitadas por minorías raciales. En otras partes del mundo, las protestas son protagonizadas por campesinos cuyas tierras se han visto afectadas por la minería, pequeños pescadores que se oponen al expolio de la pesca a gran escala, o personas afectadas por fábricas que contaminan la atmósfera o los ríos. A pesar de ser grupos que defienden el medio ambiente, en un principio no se autodenominaban ecologistas. Sin embargo, esta forma de ecologismo tiene un potencial muy grande, pues ha demostrado una gran capacidad de resistencia frente a la actividad extractiva de grandes multinacionales, defendiendo el medio ambiente no sólo a nivel local, sino también a nivel global. Esto se debe a que la oposición a la extracción de combustibles fósiles mantiene el carbono en el subsuelo, de lo contrario dichos combustibles serían finalmente quemados y por tanto transformados en dióxido de carbono, gas que agrava el efecto invernadero, el fenómeno más importante del Calentamiento Global.

Para conocer un ejemplo paradigmático de lucha por la justicia ambiental, pincha aquí.

sábado, 19 de marzo de 2016

El singular caso de Menorca durante la Guerra Civil Española



De todo lo que he leído sobre la Guerra Civil Española, lo que más me ha llamado la atención hasta ahora es la rendición de Menorca, sobre todo por la importancia que la geopolítica tuvo durante este episodio de la guerra.

Como este artículo va a tratar sobre geopolítica, tengo que empezar hablando de la situación internacional durante los años que duró la guerra. Como es bien sabido, una de las causas que provocó la derrota de la República fue el hecho de que su gobierno no contó con el apoyo de otros países europeos, mientras que Franco contó con el apoyo de sus homólogos fascistas en Alemania e Italia, Hitler y Mussolini. 

¿Por qué países democráticos como Reino Unido y Francia no apoyaron a la República frente a los fascistas?

Desde que en 1937 Chamberlain se convirtió en primer ministro del Reino Unido, quiso evitar a toda costa otra guerra mundial, y su política exterior consistió en ceder ante la política expansionista de Hitler, para no hacerle enfadar demasiado. Dicha política exterior, conocida como “appeasement” (apaciguamiento) permitió que Hitler violara el Tratado de Versalles, remilitarizando la región de Renania, anexionándose Austria y los Sudetes, y otras acciones provocadoras. Reino Unido presionó a Francia para que tomase esa misma postura. Ambos países tenían la esperanza de que Hitler se lanzara únicamente contra la Unión Soviética, predicción que resultó errónea. 

Cuando Hitler y Mussolini apoyaron a los sublevados españoles, ni Reino Unido ni Francia abandonaron su política de apaciguamiento. Pensaban que si se posicionaban a favor de los republicanos, se desataría irreversiblemente la guerra mundial. Esta política de no intervención duró todo el conflicto. Sólo la Unión Soviética y México ayudaron a la República.

Sin embargo, veremos que durante el episodio de Menorca, única isla que no se pasó al bando sublevado, esta política de no intervención estuvo en juego.

En primer lugar, Menorca tenía un interés estratégico especial para los franceses, ya que se encontraba en su ruta marítima Marsella-Argel. Ellos sabían que los italianos querían reducir la presencia francesa en el Mediterráneo, y no querían que la isla callera en manos de Mussolini.

Parte de la política exterior de Chamberlain incluía un acercamiento a Italia, con el objetivo de alejarla de la órbita de Alemania. Ambos países establecieron relaciones bilaterales, respetando sus respectivas fronteras coloniales, etc. Acordaron que, una vez que Franco ganara la guerra, las tropas italianas que hubieran combatiendo en la misma tendrían que abandonar territorio español.

Franco estaba a punto de ganar la guerra, le quedaban pocos territorios republicanos por ocupar (ya había conquistado Barcelona, y el gobierno republicano tuvo que trasladarse a Figueras), pero sabía que si los italianos ocupaban Menorca, los franceses no iban a quedarse de brazos cruzados, sino que intervendrían militarmente. Eso haría estallar el tratado de no intervención, con lo que Francia y Reino Unido lucharían junto a la República. Franco sabía que podría perder la guerra si los republicanos contaran con el apoyo de Francia y Reino Unido.

Para evitar eso, Franco comenzó a manifestar por todas las embajadas que, en caso de conflicto mundial, España se mantendría neutral, y que tras la finalización de la Guerra Civil, no admitiría tropas extranjeras entre sus fronteras. Era una clara alusión a la codiciada por los italianos isla de Menorca, y un mensaje subliminal para calmar a los franceses.

Menorca era la única isla balear que había permanecido fiel a la República, y contaba con un importante contingente militar. Tenía seis batallones de infantería repartidos entre Ciudadela y Mahón, además de material antiaéreo y baterías de costa. Sin embargo, no tenía ni barcos ni aviones.
El objetivo prioritario de Franco se convirtió en ocupar la isla para evitar que los italianos se la quedaran y provocaran la reacción de Francia. Para ello, se buscó la inmediata rendición de Menorca, lanzando con aviones proclamas sobre la isla con este texto amenazador:

Las tropas del Generalísimo, después de haber entrado vigorosamente en Barcelona, se aprestan a liberar toda la Cataluña de los últimos focos del dominio rojo. 

Es completamente inútil oponerse a la marcha triunfal de nuestras armas. Las horas del gobierno marxista de Figueras están contadas.

Mientras en las ciudades ocupadas por Franco se normaliza la vida, se da de comer a los hambrientos, se curan las heridas y enfermos, se aplica la más sana y verdadera justicia social, los criminales dirigentes se fugan robando y saqueando la riqueza del pueblo español.

El caudillo, que no desea más derramamiento de sangre, os demuestra una vez más su generosidad aconsejándoos, antes de actuar resueltamente sobre vosotros, a no prolongar más una resistencia completamente inútil, evitando la destrucción de vuestros pueblos hasta hoy deliberadamente respetados.

Tenéis cinco días de tiempo para decidir vuestra rendición. Si os rendís, todos aquellos que no hayan cometido crímenes no serán molestados, sino al contrario, acogidos en la gran familia de la Nueva España; podréis vivir y trabajar tranquilamente.

Si no os rendís, seremos inexorables; al finalizar el quinto día decenas y decenas de aparatos volarán continuamente sobre la isla demoliendo y destruyendo todo.

Perderéis vuestra casa, vuestros bienes, vuestra vida y la de vuestros familiares. Vuestros dirigentes serán responsables una vez más de los miles de víctimas inevitables.

Ciudadanos de Menorca, los enemigos de Franco son los enemigos de la España Una, Grande, y Libre.

Con nosotros, ¡Arriba España!”

Las autoridades militares de la isla no hicieron caso de las octavillas, incluso las quemaron en público.

A los tres días, Sartorius, enviado de Franco, desembarcó en el puerto de Mahón. Ubieta, gobernador de la isla, acudió para hablar con él. Sartorius le pidió la rendición, pero Ubieta se negaba, alegando que había dado su palabra de honor de defender la República. Acordaron volver a encontrarse a la mañana siguiente. Por la tarde del mismo día Ubieta comunicó dicha conversación a los representantes del Frente Popular, que lo apoyaron.

Antes de que se volvieran a reunir, fuerzas militares que querían la rendición se sublevaron en Ciudadela, izando banderas rojigualdas en las casas consistoriales. A este levantamiento le siguieron levantamientos en Ferrerías y en San Cristóbal. Se dio orden de reducir a los sublevados, pero algunos se negaron a acatarlas, y los que obedecieron no tuvieron fuerza suficiente para sofocar las sublevaciones. Los sublevados llevaban meses conspirando, pero esperaron a que las condiciones fueran las adecuadas para iniciar el levantamiento.

Los levantamientos provocaron que durante la segunda reunión Ubieta manifestase es deseo de rendirse, entregando su pistola. Lo hizo a cambio de que se dejase abandonar la isla a los principales responsables políticos y militares, acompañados de sus familiares.

Sartorius nombró a un nuevo gobernador de la isla para que liberase a los presos, tomara la radio e izase la bandera nacional, dándole además instrucciones para que recibiera a las fuerzas de ocupación, que vendrían en varios barcos desde Mallorca.

A mediodía de ese mismo día, volaron aviones sobre la isla, soltando bombas sobre La Mola. Eran italianos. Intentaron sabotear las negociaciones de paz, pero no lo consiguieron, la rendición ya estaba declarada. Los nacionales comunicaron enseguida a Francia y a Reino Unido que esos aviones actuaban por su cuenta, desobedeciendo las órdenes dadas por el mando nacional. Los sublevados recibieron el apoyo de las fuerzas de ocupación que desembarcaron, que dominaron por completo la isla.

Franco había conseguido apaciguar a Francia, evitando su intervención. El bando republicano continuó resistiendo en solitario, y no tardó en caer. La guerra finalizó con la conquista total del territorio español por parte de las tropas franquistas. Franco no quería negociaciones ni acuerdos de rendición, quería la victoria militar total. Y la consiguió.


Referencias:

- "La Agonía de La República" (Francisco Alía Miranda)