La reciente noticia del desahucio de Maricarmen ha recibido
la suficiente atención como para que yo no tenga que explicar qué es lo que ha
sucedido, así que me centraré sin más preámbulos en el fenómeno paranormal relativo
a ciertas declaraciones públicas de algunos políticos sobre este incidente en particular.
Para empezar por lo más extraño, o incluso lo más alienígena
de dichas declaraciones, quiero destacar las de miembros del PSOE. Ya sabemos
que han lamentado en redes sociales y en la prensa lo sucedido. Que si pobre
anciana, malditos fondos buitre…
Hablamos del PSOE, que habla como si esto sucediera en la
Franja de Gaza, como si fuera un fenómeno ajeno a su control y a sus
responsabilidades. Los socialistas están gobernando y tienen la cara de
lamentarse por las consecuencias de SUS políticas. Maricarmen estuvo décadas
disfrutando de un régimen de renta antigua, régimen que beneficiaba a los
inquilinos por implicar un bajo precio del alquiler. Régimen que fue liquidado
por sucesivas leyes socialistas de la época de Felipe González. Es el PSOE
quien la ha puesto en la calle, esta es la realidad y decir lo contrario es
mentir.
Este partido no ha hecho nada sustancial por solucionar el problema de la vivienda, y menos aún por mejorar la situación de los inquilinos. Al contrario, la enfermedad se ha cronificado. ¿Nos imaginamos a Netanyahu quejándose de las muertes de niños gazatíes? Porque esto es prácticamente lo mismo, si hasta se ha lamentado del suceso Francisco Martín Aguirre, el Delegado del Gobierno en La Comunidad de Madrid, que es quien está al mando directo de la policía que ha desalojado por la fuerza a esta anciana. Este hombre es el brazo de Sánchez en la Comunidad Autónoma, no lo olvidemos, por si alguien sigue dudando de la responsabilidad del partido al respecto.
Pero el PSOE es muy consciente de que tiene lavado el cerebro
de muchísima gente, gente cuya opinión es “lo que diga Sánchez” y cuyas ideas
políticas cambian solidariamente con los cambios de discurso del gobierno. Es
un automatismo casi macabro, grotesco, como cuando un montón de gente de
izquierdas empezó a simpatizar con la Ley de Amnistía al día siguiente de que
Sánchez pasara del “no rotundo” al sí. El gobierno decide por conveniencia, la
gente PSOEída y PSOEizada reacomoda su ideología rozando la
esquizofrenia colectiva.
Esta esquizofrenia tiene una sintomatología peculiar. El caso
es que hubo protestas anti-desahucios justo a continuación de la expulsión de
la anciana que protagoniza esta historia. ¿Dónde se hicieron? Ojo, agárrense:
frente al famoso “Ático de Ayuso”. Esta señora no forma parte de ninguno de los
eslabones judiciales, políticos ni policiales implicados en la decisión final
de desahuciar a la otra señora de nombre Maricarmen. Pero a la gente le da cada
vez más igual la realidad… No me gusta Ayuso, me preocupa y me inquieta vivir
bajo su gobierno. Pero, ante tan esperpéntica escena, no puedo sino encogerme
al ver que la distopía está servida.
La distopía de los cerebros lavados como fruto tanto de la
polarización política imperante como del intento desesperado del PSOE por
meternos a presión la idea de que son el mejor gobierno posible aunque sean un
partido mafioso. Están forzando la máquina y abusando de la poca memoria de la población,
que olvida que esta se supone que era, en palabras de Sánchez, “la legislatura
de la vivienda”. Pero la máquina de propaganda sigue teniendo su efectividad.
Los zombis PSOEídos siguen sin apreciar la distorsión de la realidad que
implica querer ver rodar la cabeza de Carlos Mazón y, a la vez, olvidarse de la
responsabilidad de Óscar Puente en el accidente ferroviario de Adamuz, que dejó
46 muertos que pocos recuerdan ya.
Este ser macarra y embrutecido ha cargado en X (Twitter)
contra la izquierda del espacio Podemos - Sumar, izquierda que ha levantado
también la voz contra el PSOE ante la tragedia de Mari Carmen, como es comprensible.
El señor Puente es otro que ha lamentado el incidente, por supuestísimo. Por
supuestísimo, después de haber presumido en su día de que llegaran a España
inversiones milmillonarias de BlackRock, gestor de activos que nació como una
rama de BlackStone, un gigante financiero que opera como fondo buitre en
España. Estamos ante el gobierno más caradura de la democracia, del Espacio Schengen
y de toda la Vía Láctea. Hacen verdadera hechicería con su discurso y su
descarada manipulación de masas a cielo abierto.
Algo de hechicería manipulativa hace también la izquierda del
entorno de Podemos - Sumar. Protestar contra la especulación inmobiliaria es lo
suyo desde su origen, cierto es. Pero ellos tampoco han hecho gran cosa para
solucionar el problema, y han podido hacerlo como parte que han sido del
gobierno. Podemos en la primera legislatura de Sánchez y Sumar en ambas,
incluida la actual. Los pactos de la coalición incluían una serie de medidas,
como el fin de los desahucios o el tope máximo al precio de los alquileres.
Pero nada, que era una broma o algo. Estas izquierdas no debieron de pensar
que, si Sánchez miente a todo el mundo, también les mentiría a ellos. Y no se
atreven a amenazar al PSOE con romper, no son capaces de presionar de verdad.
¿Se acuerdan de Ione Belarra presumiendo de que “al fin había
una Ley de Vivienda en España”? Como no consiguieron nada de lo pactado con el
PSOE, sólo podían sacar pecho del hecho de que existiera la Ley de Vivienda en
sí. Así de triste. Igual de triste que es tener memoria, pero cabezones somos y
cabezoneando nos encontraremos. Estos partidos también cuentan con lo
desmemoriada que es la gente, sacan provecho de ello y su discurso contiene la
misma hipocresía y hechicería que la de los socialistas. Pero la maestría y el
nivel de control mental de los segundos es bastante superior, reconozcámoslo.
Al fin y al cabo, no pocos votantes de Podemos o Sumar son conscientes de las
imposturas a las que ha conducido pactar con el PSOE, el partido más traidor a
los trabajadores. En los movimientos sociales no se olvida tan fácilmente que,
contra lo pactado, siga en pie la “Ley Mordaza” de Mariano Rajoy, ley muy
estricta con las manifestaciones, la desobediencia civil, los piquetes… Y con
la resistencia a las ejecuciones de desahucios, por supuesto. Estamos hablando
de multas de hasta 600.000 € en algunos casos. Si esa ley sigue en pie es por
el gobierno PSOE-Sumar.
El ministro de Justicia dice que van a tomar medidas “potentes”
para solucionar el problema de la vivienda, muy en la línea de la estrategia
discursiva del gobierno. Que si tomarán acciones “contundentes”, que si van a
tener “altura de miras”, que si actuarán “con rotundidad”… Grandes palabras
para ocultar su inoperancia más absoluta. No hay hechos, sólo gestos. Ante eso,
y por concluir, recordemos el lema de las feministas radicales que se sintieron
ultrajadas por la “Ley Trans” de Podemos. El lema era “Feminismo no vota a
traidores”. Ahora toca a los trabajadores, quienes sufren el problema de la
vivienda, alzar esa misma bandera contra los vendeobreros y los vendehúmos que
nos gobiernan.
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